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La cumbre de Bonn contra el cambio climático

Entre los días 6 y 17 de noviembre, está teniendo lugar en la ciudad de Bonn, que fue capital de la república federal Alemana antes de la reunificación, la vigésimo tercera cumbre de las Naciones Unidas sobre el clima terrestre. Tras el Acuerdo firmado en París en el año 2015, y aprobado en 2016 por cerca de doscientos países fue considerado como un gran paso inicialmente, hasta que Trump sacó a su país del acuerdo.

La cumbre climática estará presidida por el pequeño país melanésico de Fidji o Fiyi, y en ella se van a elaborar directrices que pongan en marcha los acuerdos adoptados en la cumbre de París, teniendo en cuenta la transparencia, la reducción de emisiones, financiación, creación de capacidades y tecnología, de manera que los objetivos estén conseguidos para la cumbre de 2018 que se celebrará en Polonia y donde se repasará lo que se ha alcanzado.

En la Unión Europea, el acuerdo entró en vigor el 4 de noviembre de 2016 después de su ratificación por el Parlamento Europeo. ¿Y qué ha hecho el Parlamento Europeo para mejorar la situación del clima?. Su gestión se ha basado en tres puntos fundamentales.

– Impulsar el recorte de emisiones contaminantes sin perder competitividad. En este campo, el industrial, la UE quiere reducir el 43% de las emisiones en 2030 con respecto al nivel de 2005. La UE es el tercer emisor de dióxido de carbono mundial, por lo que existe un sistema de comercio de derechos de emisión, pensado para que pague el que contamina: cada planta industrial debe poseer un certificado de emisión por el que se paga, de esta manera se busca que se invierta en energías limpias.

– Repartir esfuerzos. El compromiso de la UE es el de reducir en un 30 % la emisión de dióxido de carbono en 2030, con respecto a la de 2005 en este campo. En este caso ya no se refiere a la contaminación industrial y el mercado del carbono, sino a la derivada de otros ámbitos económicos como son la agricultura, el transporte, la construcción y la gestión de residuos, todo lo cual puede resultar en un 60 % de las emisiones. Aquí hay que tener en cuenta muchos factores por las diferencias económicas y climatológicas de los países europeos, por lo que el esfuerzo debe tomarse más en un sentido nacional que cooperativo.

– Conservación de la masa forestal. Los bosques son esenciales para luchar contra el cambio climático como transformadores del dióxido de carbono en oxígeno que son. La UE ha establecido un reglamento sobre el uso del suelo tanto a nivel forestal como a nivel agrícola, de manera que si se transforma un terreno forestal en agrícola (lo que ya implica contaminación) la acción debe ser recompensada mediante la plantación de nuevos bosques o gestionando mejor los ya existentes. Este nuevo reglamente se aplicará a partir de 2021. Los trágicos y desgraciados incendios producidos este verano y otoño en los países mediterráneos europeos ha mostrado la importancia que debe tener la correcta gestión de los bosques.

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