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La UE y Japón alcanzan un acuerdo de principio sobre el Acuerdo de Asociación Económica

La Unión Europea y Japón han alcanzado un acuerdo de principio sobre los elementos fundamentales de un Acuerdo de Asociación Económica.Será el acuerdo comercial bilateral más importante que jamás haya celebrado la UE y, como tal, incluirá por primera vez un compromiso específico con respecto al acuerdo de París sobre el cambio climático.

Para la UE y sus Estados miembros, el Acuerdo de Asociación Económica eliminará la gran mayoría de los derechos que pagan las empresas de la UE y abrirá el mercado japonés a exportaciones agrícolas clave de la Unión y aumentará las oportunidades en diversos sectores. Este acuerdo establece las normas más estrictas sobre derechos de los trabajadores, seguridad y protección del medio ambiente y de los consumidores, protege plenamente los servicios públicos y contiene un capítulo específico sobre el desarrollo sostenible. También se basa en las normas estrictas de protección de datos personales, y las refuerza, que tanto la UE como Japón han consagrado recientemente en su legislación en materia de protección de datos.

El Acuerdo de Asociación Económica incrementará las exportaciones de la UE y creará nuevas oportunidades para las empresas europeas, tanto grandes como pequeñas, así como para sus empleados y consumidores. Por lo que se refiere a las exportaciones agrícolas de la UE, el acuerdo:

– elimina los derechos que se aplican a numerosos quesos, como el Gouda y el Cheddar (que actualmente son del 29,8 %), así como a las exportaciones de vino (actualmente de una media del 15 %);

– permitirá a la UE incrementar sustancialmente sus exportaciones de carne de vacuno a Japón y, en lo que se refiere a la carne de cerdo, existirá un comercio libre de derechos para la carne transformada y casi libre de derechos para la carne fresca;

– garantiza la protección en Japón de más de 200 productos agrícolas europeos de alta calidad, lo que se conoce como indicaciones geográficas.

Asimismo, el acuerdo:

– abre los mercados de servicios, en particular los servicios financieros, el comercio electrónico, las telecomunicaciones y el transporte;

– garantiza a las empresas de la UE el acceso a los grandes mercados de contratación pública de Japón en 48 grandes ciudades, y elimina los obstáculos a la contratación en el sector ferroviario, que tiene una gran importancia económica, a nivel nacional;

– protege sectores económicos sensibles de la UE, por ejemplo el sector del automóvil, con períodos de transición antes de la apertura de los mercados.

El acuerdo también reforzará el liderazgo de Europa en la configuración de la globalización y las normas del comercio mundial con arreglo a nuestros valores fundamentales, y protegerá los intereses y las sensibilidades de la UE. Al hacerlo, contribuye a hacer frente a algunos de los retos señalados en el documento de reflexión sobre el encauzamiento de la globalización presentado por la Comisión como parte del proceso del Libro Blanco.

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Se aprueba el acuerdo comercial con Canadá

Esta semana ha sido aprobado por el Parlamento Europeo, el tratado de acuerdo económico de la Unión Europea con Canadá. El AECG (Acuerdo Económico y Comercial Global) o CETA ( Comprehensive Economic Trade Agreement ) por sus siglas en inglés, fue aprobado por una mayoría de 408 eurodiputados frente a 254 que votaron en contra; 33 se abstuvieron.

El acuerdo firmado, en opinión de sus defensores, va a permitir el intercambio de mercancías y servicios entre ambos firmantes, facilitado en gran manera al reducir o eliminar los aranceles aduaneros anteriormente existentes. Es una manera de abrir los mercados y por tanto de poder ofrecer más productos.ceta

Sin embargo, no todo el mundo lo aprobó. Los que están en contra, se pueden dividir en dos campos: aquellos, de corte nacionalista y euroescépticos que buscan el aislacionismo y relanzar los productos nacionales frente a los de otros países y, por otro lado,  algunos sectores de la izquierda y ecologistas que temen el poder que el acuerdo puede dar a ciertas empresas (y en este caso a empresas norteamericanas radicadas en Canadá) multinacionales frente a pequeñas empresas, a las que impongan sus condiciones laborales más precarias, o productos más económicos que supongan una severa competencia para los productores europeos.

El acuerdo muestra así la cara y la cruz de la globalización, con sus partidarios de un lado y los detractores de otro.

La mayoría de los eurodiputados favorables al acuerdo firmado con Canadá señalaron la cercanía en valores que este país tiene con Europa. Los detractores, en cambio, sin dudar de lo anterior, ven este acuerdo como la antesala del acuerdo pendiente de firmarse con Estados Unidos (el TTIP), de momento sin fecha, pero considerado por las asociaciones antiglobalización y ecologistas como la verdadera “bestia negra” del liberalismo económico más agresivo.

El proceso para la firma del acuerdo fue largo. Uno de las cuestiones que lo alargaron fue crear un sistema de arbitraje cuando surgieran conflictos entre empresas y estados, cuestión que planteó la región belga de Valonia y que motivó el bloqueo momentáneo del acuerdo. Finalmente se aceptó que el Tribunal de Justicia europeo supervisara si esos arbitrajes se ajustan a los acuerdos de la Unión, lo que resolvió el bloqueo.

No obstante la firma del Acuerdo, y aunque entre en vigor momentáneamente, ha de ser ratificado por los parlamentos nacionales de todos los países miembros para ser realmente confirmado.

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El Pacto Transatlántico

La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI) es un acuerdo comercial que están negociando la Unión Europea y los Estados Unidos. Su objetivo es eliminar los obstáculos comerciales en una serie de sectores económicos para facilitar la compraventa de bienes y servicios entre la UE y los EE.UU.transatlantico

Además de reducir los aranceles en todos los sectores, la UE y los EE.UU. también quieren hacer frente a las barreras que se erigen más allá del ámbito aduanero, como la disparidad de reglamentaciones técnicas, normas y procedimientos de certificación. A menudo, estas diferencias provocan pérdidas innecesarias de tiempo y dinero a las empresas que quieren vender sus productos en ambos mercados. Por ejemplo, un automóvil cuya seguridad esté homologada en la UE tiene que someterse a un nuevo procedimiento de certificación en los EE. UU., a pesar de que se aplican normas similares.

En las negociaciones, las dos partes también estudiarán la apertura de sus mercados de servicios, inversión y contratación pública. Además, podrían perfilar normas mundiales en materia comercial.

El Acuerdo afectará al conjunto de la economía, particularmente a los sectores textil, químico, farmaceútico, cosmético, al del automóvil, electrónico, ingeniería, energía y propiedad intelectual. También incluye un enfoque especialmente dirigido a las PYME.

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