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LA UNIÓN EUROPEA APOYA EL OBJETIVO 14 DE LA AGENDA 2030 DE NACIONES UNIDAS SOBRE LA VIDA SUBMARINA

El Consejo adoptó el 20 de noviembre de 2019 unas Conclusiones sobre los océanos y los mares, en las que destaca que el cambio climático es una amenaza directa y existencial para la vida en los océanos y los mares de todo el mundo. Insta a que se refuercen las medidas estratégicas en todos los niveles de gobernanza con el fin de proteger los ecosistemas marinos y costeros.

En sus Conclusiones, el Consejo destaca la importancia de:

 

  • utilizar de forma sostenible los recursos marinos
  • una economía azul sostenible, y el papel que desempeñan los sectores económicos relacionados con los océanos, los mares y las costas, en particular, la pesca, el transporte marítimo y las energías renovables marinas
  • mejorar la coordinación en materia de seguridad marítima, en particular, la cooperación circumpolar en materia meteorológica y oceanográfica
  • proteger el Ártico y las regiones ultraperiféricas y los países y territorios de ultramar, dado que estos son especialmente vulnerables al cambio climático
  • reducir los desechos marinos, en particular, los residuos plásticos y microplásticos
  • garantizar la salud y la resiliencia de los océanos
  • proteger la biodiversidad de los ecosistemas marinos y costeros vulnerables
  • fortalecer la investigación y las ciencias oceánicas

El Consejo pide a la Comisión que presente opciones de actuación estratégica para responder a las alarmantes conclusiones del nuevo Informe especial sobre el océano y la criosfera en un clima cambiante, elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en cumplimiento del mandato del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible generan un marco para ordenar y proteger de manera sostenible los ecosistemas marinos y costeros de la contaminación terrestre, así como para abordar los impactos de la acidificación de los océanos. Mejorar la conservación y el uso sostenible de los recursos oceánicos a través del derecho internacional también ayudará a mitigar algunos de los retos que enfrentan los océanos.

Los océanos del mundo, su temperatura, composición química, corrientes y vida son el motor de los sistemas globales que hacen que la Tierra sea un lugar habitable para los seres humanos. La forma en que gestionamos este recurso vital es fundamental para la humanidad y para contrarrestar los efectos del cambio climático.

Los océanos absorben alrededor del 30% del dióxido de carbón generado por las actividades humanas y se ha registrado un 26% de aumento en la acidificación de los mares desde el inicio de la revolución industrial. La contaminación marina, que proviene en su mayor parte de fuentes terrestres, ha llegado a niveles alarmantes: por cada kilómetro cuadrado de océano hay un promedio de 13.000 trozos de desechos plásticos.

https://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals/goal-14-life-below-water.html

https://www.ipcc.ch/srocc/home/?utm_source=dsms-auto&utm_medium=email&utm_campaign=El+cambio+clim%c3%a1tico+es+una+amenaza+para+los+oc%c3%a9anos+y+los+mares%3a+el+Consejo+adopta+Conclusiones

 

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Apuesta por las energías renovables

La pasada semana se llegó a un acuerdo entre la Comisión Europea, los gobiernos de los países miembros y el Parlamento Europeo, para que en el año 2030, casi un tercio de la energía que consuma la UE, provenga de fuentes renovables. El acuerdo, que es vinculante, añade una cláusula de revisión en el año 2023, para ver si ese objetivo puede incluso elevarse.

Mientras el Parlamento era más exigente y hubiera querido llegar al 35% de usos de energías renovables, los gobiernos se quedaban en un 27%, con lo que la cifra acordada se mantiene en un punto intermedio. También hubo oscilaciones en el seno de los gobiernos, pues algunos empujaban hacia arriba y otros hacia abajo. Entre los países que apostaban por elevar el porcentaje de energías renovables estaba España e Italia, entre los que preferían ir más despacio, Alemania, que con el compromiso de cerrar sus centrales naturales tiene todavía una gran dependencia del carbón y el gas.

Sin embargo, el objetivo marcado no vincula a los países a alcanzar esa cifra, pues el 32% se refiere al total del consumo de la UE. Lo que sí hará es obligar, de alguna manera, a modificar los usos energéticos de todos los países para poder llegar al punto acordado.

Otro objetivo que se pretende alcanzar es abaratar los costes energéticos. La energía renovable es más barata porque no requiere del procesamiento tan elaborado que tienen las fuentes de energía tradicionales. Por otro lado, se tratarán de suprimir las trabas fiscales para los pequeños productores, de manera que se fomente el uso de estas energías. El acuerdo también pretende limitar el uso del aceite de palma como biocombustible; el problema del aceite de palma proviene sobre todo del uso masivo y extensivo de bosques vírgenes para su cultivo.

El objetivo que se pretende conseguir con el acuerdo, es cumplir con el Acuerdo de París, el compromiso mundial que pretende mitigar los efectos del cambio climático.

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La cumbre de Bonn contra el cambio climático

Entre los días 6 y 17 de noviembre, está teniendo lugar en la ciudad de Bonn, que fue capital de la república federal Alemana antes de la reunificación, la vigésimo tercera cumbre de las Naciones Unidas sobre el clima terrestre. Tras el Acuerdo firmado en París en el año 2015, y aprobado en 2016 por cerca de doscientos países fue considerado como un gran paso inicialmente, hasta que Trump sacó a su país del acuerdo.

La cumbre climática estará presidida por el pequeño país melanésico de Fidji o Fiyi, y en ella se van a elaborar directrices que pongan en marcha los acuerdos adoptados en la cumbre de París, teniendo en cuenta la transparencia, la reducción de emisiones, financiación, creación de capacidades y tecnología, de manera que los objetivos estén conseguidos para la cumbre de 2018 que se celebrará en Polonia y donde se repasará lo que se ha alcanzado.

En la Unión Europea, el acuerdo entró en vigor el 4 de noviembre de 2016 después de su ratificación por el Parlamento Europeo. ¿Y qué ha hecho el Parlamento Europeo para mejorar la situación del clima?. Su gestión se ha basado en tres puntos fundamentales.

– Impulsar el recorte de emisiones contaminantes sin perder competitividad. En este campo, el industrial, la UE quiere reducir el 43% de las emisiones en 2030 con respecto al nivel de 2005. La UE es el tercer emisor de dióxido de carbono mundial, por lo que existe un sistema de comercio de derechos de emisión, pensado para que pague el que contamina: cada planta industrial debe poseer un certificado de emisión por el que se paga, de esta manera se busca que se invierta en energías limpias.

– Repartir esfuerzos. El compromiso de la UE es el de reducir en un 30 % la emisión de dióxido de carbono en 2030, con respecto a la de 2005 en este campo. En este caso ya no se refiere a la contaminación industrial y el mercado del carbono, sino a la derivada de otros ámbitos económicos como son la agricultura, el transporte, la construcción y la gestión de residuos, todo lo cual puede resultar en un 60 % de las emisiones. Aquí hay que tener en cuenta muchos factores por las diferencias económicas y climatológicas de los países europeos, por lo que el esfuerzo debe tomarse más en un sentido nacional que cooperativo.

– Conservación de la masa forestal. Los bosques son esenciales para luchar contra el cambio climático como transformadores del dióxido de carbono en oxígeno que son. La UE ha establecido un reglamento sobre el uso del suelo tanto a nivel forestal como a nivel agrícola, de manera que si se transforma un terreno forestal en agrícola (lo que ya implica contaminación) la acción debe ser recompensada mediante la plantación de nuevos bosques o gestionando mejor los ya existentes. Este nuevo reglamente se aplicará a partir de 2021. Los trágicos y desgraciados incendios producidos este verano y otoño en los países mediterráneos europeos ha mostrado la importancia que debe tener la correcta gestión de los bosques.

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El acuerdo climático de París no se va a renegociar

El abandono por parte de Estados Unidos del Acuerdo de París para evitar el recalentamiento terrestre motivó un gran desasosiego entre los ecologistas y preocupación entre la mayor parte de los gobernantes mundiales.

Con motivo de analizar la retirada de Estados Unidos del acuerdo, los ministros de medio ambiente de treinta países se han reunido en la ciudad canadiense de Montreal, reunión organizada de forma conjunta por Canadá, la Unión Europea y China. A ella también ha asistido un representante del gobierno estadounidense.

La reunión ha concentrado a los emisores actuales del 75 % de los gases de efecto invernadero: todos los miembros del G7 y 18 de los 20 miembros del G20.

La ministra canadiense animó a que los EEUU no se retiren del acuerdo y continúe en la senda del bien común, creándose cierta expectativa al entender que el representante norteamericano no cerraba la puerta a futuras negociaciones, si bien es cierto que la casa Blanca desmintió posteriormente esa apertura de miras. Concretamente, la Casa Blanca dio a entender que unos acuerdos que fueran más beneficiosos para los Estados Unidos, podrían discutirse.

Aunque este país ha decidido, de manera unilateral, abandonar el acuerdo, este no podrá iniciarse hasta 2019 y no será realmente efectivo y oficial hasta 2020. Eso confiere algunas esperanzas de que en ese intervalo de tiempo la postura de EEUU se modifique.

Por su parte, los líderes allí reunidos han negado la posibilidad de renegociar el acuerdo.

Mientras Estados Unidos se plantea abandonar las medidas para evitar la subida de las temperaturas terrestres y evitar así el cambio climático, Greenpeace señala precisamente a esa subida de las temperaturas como la causante de la violencia de los huracanes, como Irma, que paradójicamente ha causa graves destrozos en la costa Sureste de los Estados Unidos. Según uno de sus representantes, la subida de la temperatura de los mares es de donde sale la energía destructiva de los huracanes.

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La Eurocámara respalda medidas de apoyo al Mediterráneo

En los últimos años, el Mediterráneo se está viendo perjudicado por graves sequías que repercuten gravemente en su economía: tanto por el abastecimiento de agua para sus poblaciones, como sobre todo por las malas cosechas agrícolas que supone. Son 180 millones de personas las que viven en la cuenca del Mediterráneo y que se ven afectados por este problema. Además del problema ecológico y económico que supone, la cuenca del Mediterráneo está hoy inmersa en una crisis social excepcional: al desempleo se une la crisis migratoria que se plasma en el Mediterráneo de una manera dramática.

La iniciativa PRIMA, que debe su nombre a las siglas en inglés de Asociación para la Investigación y la Innovación en el Área Mediterránea, fue propuesta por la Comisión Europea para tratar de frenar los problemas hídricos y agrícolas a que la región se enfrenta. El aumento de los conflictos en la zona, ha aumentado el radio de acción de la iniciativa, de manera que se convierta en una propuesta de solución más global. Así la iniciativa también busca el desarrollo de economías alternativas e innovadoras que detengan los imparables flujos migratorios.

Como resulta obvio, en la iniciativa participan prácticamente todos los países mediterráneos (no solamente europeos), pero además se suman o sumarán otros países, como Alemania, República Checa o Luxemburgo. Dotada con una cifra inicial de 400 millones de euros, la mitad proporcionada por los países afectados y la otra mitad por la UE, dentro del programa marco Horizonte 2020, se pondrá en marcha en el año 2018 y tendrá una duración de diez años.

Si estas eran las bases para poner en marcha el programa, hoy el Parlamento Europeo debatirá la iniciativa y visto el buen respaldo que tuvo ayer en el Pleno de la Cámara, se da prácticamente por hecho que se dará la aprobación para su puesta en marcha.

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Los altibajos en la lucha contra el cambio climático

Ayer  día 23 se celebró el día Meteorológico Mundial con la incertidumbre de saber las perspectivas meteorológicas cambiantes que nos esperan. El año 2016 terminó siendo el más cálido de todos los que se tienen registro hasta la fecha y no se alzan buenos augurios para el presente año.

Según informa la Organización Meteorológica Mundial desde su sede en Ginebra, se han alcanzado récords de altas temperaturas en la región de la Antártida, cuando se está realizando una base de datos de los fenómenos climáticos extremos en todo el mundo. Ello está contribuyendo a que los hielos marítimos disminuyan y por tanto vaya aumentando el nivel del mar.

“En el presente informe se confirma que 2016 fue el año más cálido del que se tenga constancia: registró una temperatura sorprendente de 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales, lo que representa un aumento de 0,06 °C por encima del récord anterior registrado en 2015. Este ascenso de la temperatura mundial está en consonancia con otros cambios que se están produciendo en el sistema climático”, afirmó Petteri Taalas, Secretario General de la OMM.

La OMM trabaja con varios organismos de la ONU para estudiar la manera en que afecta la subida de las temperaturas a muchos otros aspectos de la vida.

En paralelo al calentamiento a largo plazo debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, en 2016 se experimentó un año de El Niño especialmente intenso, circunstancia que normalmente aumenta las temperaturas en entre 0,1 °C y 0,2 °C sobre la de fondo y eleva el nivel del mar. Además, la cobertura de hielo marino mundial se redujo en cuatro millones de kilómetros cuadrados con respecto a la media de noviembre, una cifra insólita para este mes.
Las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos también se sufren en todo el planeta. Las sequías extremas, por ejemplo, agudizan la inseguridad alimentaria en zonas como el sur y el este de África, mientras que las tormentas y las inundaciones causan pérdidas materiales y humanas devastadoras.

La OMM señala que esta tendencia se mantendrá en 2017, y los estudios más recientes apuntan a que el calor oceánico podría haber aumentado con mayor intensidad de lo calculado y que las concentraciones de CO2 atmosférico no se han reducido. En el planeta se están experimentando condiciones extremas cada vez más pronunciadas, como por ejemplo el hielo marino ártico, cada vez más cercano al punto de fusión durante el habitual periodo de recongelamiento invernal. Estos cambios alteran los patrones de circulación atmosférica y oceánica, los cuales influyen en las condiciones meteorológicas de otras zonas del planeta, como es el caso del invierno especialmente duro experimentado a principios de 2017 en la península Arábica y el norte de África.

Cuando no han transcurrido todavía dieciocho meses de los Acuerdos de París, la cosa no pinta bien. El presidente Trump de Estados Unidos ha anunciado que no seguirá lo acordado y tratándose del presidente de uno de los países que más gases de efecto invernadero genera, que no se atenga a lo acordado resulta muy preocupante. Hay, sin embargo, la esperanza de que China, un país muy contaminador y que sí ratificó el acuerdo, comience una política más ecológica y que compense los malos augurios norteamericanos, y lo está haciendo a base de renovar sus fuentes de energía basadas en sistemas sostenibles.

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Nace el Consejo Europeo de Alcaldes para luchar contra el cambio climático

El Pacto Europeo de Alcaldes ha fundado el Consejo Europeo de Alcaldes para dar así lugar a la mayor comunidad de ciudades comprometidas con los objetivos climáticos y energéticos de la UE. Esta nueva entidad, liderada por el Comité de las Regiones, tiene un objetivo: fomentar la lucha contra el cambio climático y demostrar que el respeto al medio ambiente es beneficioso en todos los sentidos, también en el económico. El Pacto Europeo de Alcaldes, lanzado en el año 2008 con la intención de aunar en un solo movimiento a los gobiernos locales con la intención de cumplir con los objetivos climáticos de la UE, ha entrado en una nueva fase con la puesta en marcha del Consejo Europeo de Alcaldes.

Los miembros han defendido que es el primer enfoque global que se realiza partiendo de la base de las ciudades que son la base de la lucha contra el cambio climático. Las tareas de este nuevo grupo de trabajo será la representación de las comunidades del Pacto Europeo; discutir orientaciones estratégicas; actuar como embajadores a la hora de lograr que nuevas ciudades se unan al movimiento; impulsar el diálogo; y compartir experiencias,visiones y conocimiento.

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