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El acuerdo climático de París no se va a renegociar

El abandono por parte de Estados Unidos del Acuerdo de París para evitar el recalentamiento terrestre motivó un gran desasosiego entre los ecologistas y preocupación entre la mayor parte de los gobernantes mundiales.

Con motivo de analizar la retirada de Estados Unidos del acuerdo, los ministros de medio ambiente de treinta países se han reunido en la ciudad canadiense de Montreal, reunión organizada de forma conjunta por Canadá, la Unión Europea y China. A ella también ha asistido un representante del gobierno estadounidense.

La reunión ha concentrado a los emisores actuales del 75 % de los gases de efecto invernadero: todos los miembros del G7 y 18 de los 20 miembros del G20.

La ministra canadiense animó a que los EEUU no se retiren del acuerdo y continúe en la senda del bien común, creándose cierta expectativa al entender que el representante norteamericano no cerraba la puerta a futuras negociaciones, si bien es cierto que la casa Blanca desmintió posteriormente esa apertura de miras. Concretamente, la Casa Blanca dio a entender que unos acuerdos que fueran más beneficiosos para los Estados Unidos, podrían discutirse.

Aunque este país ha decidido, de manera unilateral, abandonar el acuerdo, este no podrá iniciarse hasta 2019 y no será realmente efectivo y oficial hasta 2020. Eso confiere algunas esperanzas de que en ese intervalo de tiempo la postura de EEUU se modifique.

Por su parte, los líderes allí reunidos han negado la posibilidad de renegociar el acuerdo.

Mientras Estados Unidos se plantea abandonar las medidas para evitar la subida de las temperaturas terrestres y evitar así el cambio climático, Greenpeace señala precisamente a esa subida de las temperaturas como la causante de la violencia de los huracanes, como Irma, que paradójicamente ha causa graves destrozos en la costa Sureste de los Estados Unidos. Según uno de sus representantes, la subida de la temperatura de los mares es de donde sale la energía destructiva de los huracanes.

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La Eurocámara respalda medidas de apoyo al Mediterráneo

En los últimos años, el Mediterráneo se está viendo perjudicado por graves sequías que repercuten gravemente en su economía: tanto por el abastecimiento de agua para sus poblaciones, como sobre todo por las malas cosechas agrícolas que supone. Son 180 millones de personas las que viven en la cuenca del Mediterráneo y que se ven afectados por este problema. Además del problema ecológico y económico que supone, la cuenca del Mediterráneo está hoy inmersa en una crisis social excepcional: al desempleo se une la crisis migratoria que se plasma en el Mediterráneo de una manera dramática.

La iniciativa PRIMA, que debe su nombre a las siglas en inglés de Asociación para la Investigación y la Innovación en el Área Mediterránea, fue propuesta por la Comisión Europea para tratar de frenar los problemas hídricos y agrícolas a que la región se enfrenta. El aumento de los conflictos en la zona, ha aumentado el radio de acción de la iniciativa, de manera que se convierta en una propuesta de solución más global. Así la iniciativa también busca el desarrollo de economías alternativas e innovadoras que detengan los imparables flujos migratorios.

Como resulta obvio, en la iniciativa participan prácticamente todos los países mediterráneos (no solamente europeos), pero además se suman o sumarán otros países, como Alemania, República Checa o Luxemburgo. Dotada con una cifra inicial de 400 millones de euros, la mitad proporcionada por los países afectados y la otra mitad por la UE, dentro del programa marco Horizonte 2020, se pondrá en marcha en el año 2018 y tendrá una duración de diez años.

Si estas eran las bases para poner en marcha el programa, hoy el Parlamento Europeo debatirá la iniciativa y visto el buen respaldo que tuvo ayer en el Pleno de la Cámara, se da prácticamente por hecho que se dará la aprobación para su puesta en marcha.

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Los altibajos en la lucha contra el cambio climático

Ayer  día 23 se celebró el día Meteorológico Mundial con la incertidumbre de saber las perspectivas meteorológicas cambiantes que nos esperan. El año 2016 terminó siendo el más cálido de todos los que se tienen registro hasta la fecha y no se alzan buenos augurios para el presente año.

Según informa la Organización Meteorológica Mundial desde su sede en Ginebra, se han alcanzado récords de altas temperaturas en la región de la Antártida, cuando se está realizando una base de datos de los fenómenos climáticos extremos en todo el mundo. Ello está contribuyendo a que los hielos marítimos disminuyan y por tanto vaya aumentando el nivel del mar.

“En el presente informe se confirma que 2016 fue el año más cálido del que se tenga constancia: registró una temperatura sorprendente de 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales, lo que representa un aumento de 0,06 °C por encima del récord anterior registrado en 2015. Este ascenso de la temperatura mundial está en consonancia con otros cambios que se están produciendo en el sistema climático”, afirmó Petteri Taalas, Secretario General de la OMM.

La OMM trabaja con varios organismos de la ONU para estudiar la manera en que afecta la subida de las temperaturas a muchos otros aspectos de la vida.

En paralelo al calentamiento a largo plazo debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, en 2016 se experimentó un año de El Niño especialmente intenso, circunstancia que normalmente aumenta las temperaturas en entre 0,1 °C y 0,2 °C sobre la de fondo y eleva el nivel del mar. Además, la cobertura de hielo marino mundial se redujo en cuatro millones de kilómetros cuadrados con respecto a la media de noviembre, una cifra insólita para este mes.
Las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos también se sufren en todo el planeta. Las sequías extremas, por ejemplo, agudizan la inseguridad alimentaria en zonas como el sur y el este de África, mientras que las tormentas y las inundaciones causan pérdidas materiales y humanas devastadoras.

La OMM señala que esta tendencia se mantendrá en 2017, y los estudios más recientes apuntan a que el calor oceánico podría haber aumentado con mayor intensidad de lo calculado y que las concentraciones de CO2 atmosférico no se han reducido. En el planeta se están experimentando condiciones extremas cada vez más pronunciadas, como por ejemplo el hielo marino ártico, cada vez más cercano al punto de fusión durante el habitual periodo de recongelamiento invernal. Estos cambios alteran los patrones de circulación atmosférica y oceánica, los cuales influyen en las condiciones meteorológicas de otras zonas del planeta, como es el caso del invierno especialmente duro experimentado a principios de 2017 en la península Arábica y el norte de África.

Cuando no han transcurrido todavía dieciocho meses de los Acuerdos de París, la cosa no pinta bien. El presidente Trump de Estados Unidos ha anunciado que no seguirá lo acordado y tratándose del presidente de uno de los países que más gases de efecto invernadero genera, que no se atenga a lo acordado resulta muy preocupante. Hay, sin embargo, la esperanza de que China, un país muy contaminador y que sí ratificó el acuerdo, comience una política más ecológica y que compense los malos augurios norteamericanos, y lo está haciendo a base de renovar sus fuentes de energía basadas en sistemas sostenibles.

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Nace el Consejo Europeo de Alcaldes para luchar contra el cambio climático

El Pacto Europeo de Alcaldes ha fundado el Consejo Europeo de Alcaldes para dar así lugar a la mayor comunidad de ciudades comprometidas con los objetivos climáticos y energéticos de la UE. Esta nueva entidad, liderada por el Comité de las Regiones, tiene un objetivo: fomentar la lucha contra el cambio climático y demostrar que el respeto al medio ambiente es beneficioso en todos los sentidos, también en el económico. El Pacto Europeo de Alcaldes, lanzado en el año 2008 con la intención de aunar en un solo movimiento a los gobiernos locales con la intención de cumplir con los objetivos climáticos de la UE, ha entrado en una nueva fase con la puesta en marcha del Consejo Europeo de Alcaldes.

Los miembros han defendido que es el primer enfoque global que se realiza partiendo de la base de las ciudades que son la base de la lucha contra el cambio climático. Las tareas de este nuevo grupo de trabajo será la representación de las comunidades del Pacto Europeo; discutir orientaciones estratégicas; actuar como embajadores a la hora de lograr que nuevas ciudades se unan al movimiento; impulsar el diálogo; y compartir experiencias,visiones y conocimiento.

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La UE y sus compromisos por unos suelos sanos

suelos

¿Sabías que?

Unos suelos sanos contribuyen a un medio ambiente saludable, ya que proporcionan múltiples beneficios:

  • Son la base para la producción de alimentos saludables.
  • Son el fundamento para la vegetación que se cultiva o gestiona para producir alimentos, fibras, combustibles o productos medicinales.
  • Sostienen la biodiversidad del planeta y albergan una cuarta parte de la misma.
  • Ayudan a combatir y adaptarse al cambio climático por su papel clave en el ciclo del carbono.
  • Almacenan y filtran agua mejorando nuestra resiliencia ante inundaciones y sequías.
  • Son un recurso no renovable, su conservación es esencial para la seguridad alimentaria y un futuro sostenible.

El año 2015 fue declarado  por la ONU como el Año Internacional de los Suelos. La Unión Europea se ha comprometido con los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas a partir de 2015, que establecen diversos propósitos como acabar con el hambre y la pobreza. Uno de los compromisos relativos al uso de la tierra para 2030 incluye detener su degradación y reducir el número de muertes causadas por la contaminación del suelo.

La Unión Europea se ha comprometido para conseguir que en 2020 la tierra se gestione de forma sostenible, se proteja el suelo y se haya logrado un avance significativo en la rehabilitación de zonas contaminadas.

La UE ha financiado proyectos orientados a encontrar nuevos métodos de limpieza, como el uso de microorganismos que tratan los suelos contaminados. El nuevo programa LIFE de la UE, que apoya las acciones medioambientales, está más orientado hacia la protección del suelo.

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Enlace a la publicación Life and Soil protección

 

La UE aprueba nuevas normas para que los Estados miembros reduzcan la contaminación atmosférica

El Parlamento Europeo y el Consejo han sancionado a nueva Directiva sobre techos nacionales de emisión (Directiva TNE), basada en una propuesta de la Comisión que fija límites más estrictos para los cinco contaminantes principales en Europa. Entrará en vigor el 31 de diciembre de 2016.

Una vez que se haya aplicado íntegramente, la Directiva permitirá reducir en casi un 50 % en el horizonte de 2030 las negativas consecuencias para la salud de la contaminación atmosférica, tales como las enfermedades respiratorias y la muerte prematura. Pese a que los contaminantes atmosféricos son «asesinos invisibles», cada vez es mayor la concienciación y preocupación de los ciudadanos por la calidad del aire que respiran, de manera que el establecimiento de límites más estrictos en la Directiva TNE constituye un logro importante. También repercutirá muy favorablemente en la calidad del agua, el suelo y los ecosistemas y contribuirá a hacer frente a los efectos de partículas nocivas causantes del cambio climático, como el carbono negro. La Directiva constituye el núcleo del Programa «Aire Puro» para Europa de la Comisión, cuyo ámbito es más general.contaminacion

A los Estados miembros les corresponde un papel muy destacado en la coordinación y aplicación de la Directiva a nivel nacional. Deben transponer la Directiva al Derecho nacional a más tardar el 30 de junio de 2018 y elaborar un programa nacional de lucha contra la contaminación atmosférica para el año 2019 donde se dispongan medidas que garanticen la reducción de las emisiones de los cinco contaminantes atmosféricos principales en los porcentajes acordados para 2020 y 2030. También deben establecer una coordinación con los planes existentes en los ámbitos del transporte, la agricultura, la energía y el clima. Ello requerirá la realización de inversiones, pero los costes quedarán holgadamente compensados por las economías de costes que se obtendrán, especialmente en lo que concierne a la asistencia sanitaria y las bajas laborales por enfermedad. La Comisión ha publicado recientemente una propuesta de Reglamento de gobernanza de la Unión de la Energía que pone de relieve la importancia de las sinergias entre la calidad del aire y las políticas climáticas y energéticas y la nueva Directiva TNE.

La Comisión colaborará con los Estados miembros para velar por una aplicación adecuada, a través de iniciativas como la creación, en otoño de 2017, de un nuevo Foro del «Aire Puro» donde se darán cita las partes interesadas para intercambiar experiencias y buenas prácticas. La Comisión facilitará asimismo el acceso a los instrumentos de financiación de la UE.

Por último, la Directiva sentará las bases para la ratificación del Protocolo de Gotemburgo revisado, que fue acordado a nivel internacional por los Estados miembros en 2012 en el marco de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas. De este modo se reducirá la contaminación en estados de Europa Oriental, el Cáucaso y Asia Central, lo que beneficiará tanto a los propios países como a los ciudadanos de la UE que se ven más directamente expuestos a la contaminación transfronteriza.

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La UE modifica la estrategia energética sobre los biocombustibles

aceite-de-palmaDurante los últimos diez años, la Unión Europea promovió el uso de derivados de la agricultura, también conocida como biomasa, para la producción de combustible, o biocombustible, para tratar de disminuir la dependencia que había en el uso de combustibles fósiles en la producción de energía, limitando así las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Sin embargo parece que estos biocombustibles han generado más C02 y más conflicto del que pretendían evitar. Buena parte de ese aumento de CO2 proviene de la deforestación que la búsqueda de espacios que dedicar a estos cultivos ha provocado, ya no solo en Europa, sino fuera de ella. Por otro lado, al tratarse de bienes que pueden usarse como alimentos (como el maíz, el aceite de palma, la remolacha, etc), destinarlos al fuego como simple biomasa creaba una sensación de mal uso, así como de producir alteraciones en los mercados alimentarios internacionales.

Por ello, la Unión Europea pretende disminuir esa dependencia, de forma que para el año 2020, los biocombustibles de primera generación sólo podrán representar el 7% del consumo de combustible en el transporte europeo, y en el año 2030 reducirse a la mitad, al 3.85%. Para ese año la UE confía en reducir las emisiones de CO2 en un 40 %.

La nueva orientación para la obtención de biocombustible se orientará más hacia los residuos orgánicos que no puedan tener un doble uso.

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