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Semana decisiva para la formación del gobierno comunitario

Hoy mismo, el Parlamento Europeo arranca su sesión plenaria en Estrasburgo con las conversaciones entre los diferentes grupos acerca de la decisiva jornada de mañana en la que se votará la candidatura de Ursula von der Leyen para sustituir a Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión.

Von der Leyen, que pertenece al Grupo Popular Europeo, el grupo con mayor número de representantes en la Eurocámara, no tiene por el momento la garantía de ser elegida, pues el grupo político popular, aun siendo el mayoritario en el Parlamento, no cuenta con la mayoría absoluta. Leyen necesitaría del apoyo de socialdemócratas o liberales, segundo y tercer grupo mayoritarios, para poder reunir a los diputados suficientes, grupos políticos que, en principio, si la apoyaron en su nominación en el Consejo Europeo.

Leyen no ha sido elegida según el modelo Spitzenkandidaten por el que los grupos políticos europeos planteaban un candidato para presidir la Comisión. El candidato del Partido Popular era el también alemán, Manfred Weber que ha quedado descolgado, por ahora, de la carrera.

La jornada de mañana empezará temprano con un discurso de la candidata, seguida de los debates pertinentes. Por la tarde serán las primeras votaciones, que se hacen de forma secreta, lo que le da más misterio al asunto, puesto que la disciplina de voto que puedan dar los grupos políticos no siempre se cumple. En caso de que la candidata no saliera elegida, tendría que renunciar a una nueva oportunidad y se establecería el plazo de un mes para que el Consejo presentara un nuevo candidato.

La importancia del nombramiento de la Presidencia de la Comisión radica en el nombramiento que se hará de los comisarios (o ministros) que harán la política ejecutiva que la Comisión proponga. Naturalmente esos nombramientos serán supervisados por el Consejo Europeo, por las respectivas comisiones y finalmente el Parlamento.

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Varios proyectos financiados con fondos europeos explican el extraño mundo político actual

Ayer se celebraron elecciones al Parlamento Europeo en varios países miembros, y, en el caso español, tuvieron lugar, además, elecciones autonómicas y municipales. Hace unos días hubo elecciones en la India, la mayor democracia del mundo, y el año que viene volverá a haber elecciones presidenciales en Estados Unidos. Las elecciones son la manera democrática de conformar los gobiernos en cualquier nivel institucional y la frecuencia de ellas, demuestra que el sistema democrático funciona.

Sin embargo, en los últimos años, las elecciones se están viendo afectadas por tergiversaciones y campaña de “noticias falsas” que cuestionan la verdadera participación informada de los electores. Dicho de forma más general, la política democrática ha sido testigo de protestas y de la llamada “política populista” que ha cambiado el panorama político en los países democráticos y la participación de los ciudadanos en las elecciones. Muchas de estas políticas vienen derivadas de la crisis económica y social que afectó a muchos ciudadanos a finales de la década del 2000 y la política de austeridad que aplicaron los gobiernos, lo que provocó la desconfianza de los ciudadanos hacia las élites políticas. Por otro lado, las redes sociales se han convertido en un altavoz del descontento y ha provocado que las noticias, incluidas las falsas, se transmitan como nunca.

Dentro de este contexto, la investigación en ciencias sociales puede proporcionar un análisis neutral de estos hechos y contribuir a que se creen soluciones innovadoras para mejorar los sistemas democráticos. El programa horizonte 2020, a través del Consejo Europeo de Investigación y de las becas Marie Curie ha colaborado en varios proyectos dedicados a esta cuestión. Entre ellos, el programa POLPART ha investigado las razones por las que las personas se involucran en política y los efectos que esto tiene en los esfuerzos para que la democracia funcione en el futuro. Por su parte, el proyecto POLCON ha intentado explicar el efecto que la crisis de 2008 ha tenido en el desarrollo del conflicto político en Europa.

Por otro lado, otros proyectos, como el SEEVS y el SEEVCA han desarrollado un sistema de voto electrónico innovador que podría permitir restaurar la confianza en la democracia por parte de los electores. Finalmente, a la hora de recuperar la confianza de los jóvenes europeos, tan afectados por la crisis, los proyectos CATCH-EyouE , PARTISPACE y PROMISE se han centrado en integrar con éxito a los jóvenes de hoy en día en la sociedad democrática. Por último, el equipo del proyecto BOTFIND ha desarrollado un agregador de noticias basura (JNA, por sus siglas en inglés) que muestra artículos de fuentes poco fiables a medida que se difunden en Facebook, con la esperanza de que la herramienta ayude a paliar el creciente problema de la desinformación en las redes sociales.

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Eslovaquia elige como presidenta a una europeísta

Este pasado sábado resultó elegida como presidenta de la república eslovaca, la ecologista liberal Zuzana Caputova, una abogada que ha convencido al electorado eslovaco con un mensaje de transparencia política y de lucha contra la corrupción.

El cargo de presidente de la república, no tiene un poder realmente ejecutivo, sino más bien representativo, pero le permite el nombramiento de cargos en la justicia y también un papel mediador en el gobierno.

Las elecciones eslovacas anticipadas estuvieron muy marcadas por el asesinato, hace poco más de un año, del periodista Jan Kuciak y su novia cuando investigaba sobre estafas millonarias en relación con ayudas comunitarias para la agricultura, y además sobre las relaciones mafiosas de la política eslovaca.

El asesinato del periodista y de su novia, provocó una ola de manifestaciones como nunca antes se habían vivido en Eslovaquia desde el final de la era comunista en 1989. Debido a las manifestaciones el entonces presidente del gobierno tuvo que dimitir y aunque se remodeló el gobierno, los eslovacos pedían elecciones.

La participación en las elecciones ha sido bastante baja (en torno al 42 %), lo que demuestra la falta de confianza de los eslovacos hacia sus instituciones. Como contrincante de la ahora elegida presidenta, se presentaba Maros Sefcovic, que fue vicepresidente de la Comisión europea, que aunque independiente, era respaldado por el partido en el poder actualmente.

Eslovaquia es miembro de la UE desde el año 2004 y desde 2009 adoptó el euro como moneda. Es el único país en el euro del llamado Grupo de Visegrado, formado además por Polonia, Hungría y la República Checa, una asociación histórica nacida en 1991, cuando Chequia y Eslovaquia formaban un solo país. La idea del grupo era alcanzar objetivos comunes y tender hacia la Europa occidental tras los largos años bajo el dominio soviético. La admisión dentro del grupo comunitario fue rápido, aunque sin embargo, siempre han mostrado algunas reservas sobre su pertenencia a la UE, subrayadas en los últimos años. Hungría es el país que más problemas ha causado con su política cuestionando las de la UE en temas como las cuotas de inmigrantes o las críticas que ha recibido por parte de la Unión sobre su autoritarismo. Polonia también ha sido muy cuestionada sobre su situación como estado de derecho.

Por todo ello, que la presidencia de uno de estos países recaiga sobre una europeísta convencida es, sin duda, una buena noticia para la UE.

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La UE puede exponerse a un nuevo desafío en las elecciones suecas del domingo

Este próximo domingo Suecia celebra elecciones legislativas con un resultado bastante incierto, según parecen indicar las últimas encuestas.

Una cosa sí parece bastante evidente que va a ocurrir y es que un partido ultraderechista que juega su principal baza con su electorado oponiéndose a la inmigración, tiene posibilidades de convertirse en la primera fuerza en el parlamento.

Algunas encuestas dan como ganador de las elecciones a este partido, Demócratas Suecos (SD), o bien le confieren una segunda posición cercana al Partido Socialdemócrata, que actualmente gobierna el país. La tercera fuerza en liza es el partido conservador de los Moderados, que con el anterior llevan prácticamente turnándose en el gobierno sueco en los últimos cien años. Es por tanto la primera vez que un partido ultraderechista podría imponerse en un país, o al menos convertirse en la principal fuerza de la oposición, que siempre ha reunido las cualidades para convertirse en un paraíso para refugiados e inmigrantes.

Suecia junto con Alemania, fue el país, junto con Alemania que acogió más refugiados en 2015. En 2016 modificó su política migratoria, pero eso no ha servido para calmar las diferentes fuerzas que convierten a la inmigración en el problema principal del país.

Esto, parece que va a terminar, y que Suecia va a pasar a formar parte de los países europeos en los que el rechazo a los emigrantes se convierte en el argumento para la aparición de nuevos partidos.

La xenofobia lleva aparejado el nacionalismo y éste también es contrario a aceptar las decisiones supranacionales, con lo que como todos los partidos de corte populista que están surgiendo últimamente, este sueco también muestra su oposición a muchas de las decisiones comunitarias.

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Orban continuará en la presidencia del gobierno de Hungría

Ayer se celebraron elecciones generales en Hungría y los resultados no fueron muy sorprendentes: Viktor Orban revalidó el triunfo con casi un 50 % de los votos.

Es la tercera vez que Orban y su partido, el Fidesz, ganan las elecciones legislativas húngaras, tras 2010 y 2014. El partido que ha obtenido más votos a continuación ha sido el ultraderechista Jobbik, después una coalición de izquierdas seguida de una coalición democrática, y en último lugar un partido ecologista.

El triunfo de Orban no es ninguna buena noticia para los refugiados e inmigrantes que se atrevan a acercarse a Hungría, pues el dirigente ultranacionalista ha basado su discurso en la “amenaza extranjera” como el fundamento de los problemas húngaros. En el año 2015, cuando se registró una gran oleada de exiliados procedentes de la guerra siria, Orban cerró las puertas de su país, dejando atrapados a miles de refugiados. Posteriormente levantó una doble valla en la frontera con Serbia para frenar la entrada de los demandantes de asilo.

Parece ser que buena parte del triunfo de Orban se debe a la alta participación y especialmente al voto rural, donde las consignas contra emigrantes, musulmanes y extranjeros en general, ha calado muy hondo. De hecho el partido de Orban promueve una política natalista húngara para evitar tener que contar con extranjeros para futuros trabajos.

El triunfo de Orban tampoco es una buena noticia para el conjunto de la Unión Europea. A pesar de pertenecer a ella desde 2004, estar en trámites para adoptar el euro y pertenecer al espacio Schengen, el gobierno actual se ha mostrado muy reacio a la adopción de medidas impuestas por la Unión Europea en materia de refugiados. No es el único país, desde luego, pero sí probablemente uno de los más contestatarios y con un discurso más abiertamente xenófobo.

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El resultado de las elecciones italianas cuestiona el europeísmo

El resultado de las elecciones en Italia, uno de los países fundadores de lo que hoy es la Unión Europea, parece cuestionar precisamente las políticas de esta Unión. Los vencedores de estas elecciones han sido los partidos que se encontraban en los márgenes en pasadas elecciones, mientras que los tradicionales, más partidarios de continuar cerca de la política europea, han bajado considerablemente en sus resultados.

Por un lado el Movimiento Cinco Estrellas, de carácter antisistema por cuanto cuestionaba la política tradicional y contrario al euro (al menos inicialmente), no parece tener aliados con los que poder gobernar, y tampoco los busca, pese a ser la fuerza más votada; tampoco tiene gran experiencia de gobierno. Por otro lado, la Liga Norte, el segundo partido más votado, tampoco es muy europeísta; este partido que comenzó siendo un partido que buscaba la independencia de la Italia del Norte, la más rica, se ha ido convirtiendo en un partido de ámbito más nacional, a costa de un discurso xenófobo reivindicando a los italianos por delante de los inmigrantes.

Los resultados también demuestran las diferencias existentes en Italia: mientras el Sur, más pobre, elige mayoritariamente a los del Movimiento Cinco Estrellas, el norte, más rico, elige a la Liga Norte.

El mayor derrotado es el anterior primer ministro, Mateo Renzi, del Partido Demócrata y que trató de entusiasmar al electorado italiano a la manera en que Macron lo consiguió en Francia, pero no ha tenido éxito.

La vuelta a la política de Berlusconi tampoco ha sido recibida con entusiasmo, pues la Liga Norte le ha sobrepasado en el voto conservador.

De esta manera, si lo que se buscaba en Italia era cierta estabilidad, esta no va a ser fácil de conseguir con un parlamento muy fragmentado y con puntos de vista sobre la política y el futuro muy diferentes.

La incertidumbre del futuro gobierno italiano preocupa a Bruselas, como es lógico. Después de que el proyecto europeo saliera victorioso en Francia, Alemania y Holanda, lo ocurrido ahora en Italia se convierte en una piedra en el zapato que puede dificultar la andadura europea.

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Las elecciones italianas: una nueva prueba para la Unión Europea

El próximo domingo 4 de marzo se celebran elecciones legislativas en Italia y vistas las propuestas de algunos de los candidatos, Bruselas tiene motivos para el nerviosismo.

Muchos de los candidatos aluden al problema de la inmigración y a la reforma de la Unión Europea en sus discursos, y pueden tener su efecto entre los votantes italianos que no tienen su voto decidido. La cuestión económica es uno de los puntos débiles: Italia también sufrió mucho con la pasada crisis económica y los ajustes impuestos por la “troika”, como ocurrió en España, todavía no han reflejado efectos positivos en la actual situación económica.

Ante esta situación el llamado Movimiento 5 Estrellas que podría convertirse en el ganador de las elecciones, según vaticinan las encuestas, busca terminar con la política de austeridad como último intento de salvar el euro y propone una alianza con los países del sur de Europa para una profunda reforma de la zona euro.

Forza Italia, con la vuelta de Berlusconi, por su parte también hace un discurso nacionalista en el sentido de pedir recuperar más soberanía nacional, reducir la burocracia europea y tampoco está muy dispuesta a aportar más al presupuesto de la UE, una necesidad que el brexit impone.

Por su lado, La Liga Norte, que se caracteriza por su discurso de extrema derecha euroescéptico, plantea una reforma a fondo de los tratados de la Unión Europea, y no tomar al euro como dogma. Más radicales son los Hermanos de Italia, de corte neofascista.

Y luego está el Partido Democrático de Mateo Renzzi, quién tuvo que dimitir como presidente de gobierno al perder el referéndum constitucional propuesto por él mismo en 2016. Este partido es el más europeísta, al menos en términos actuales, en el sentido de sentirse más conforme con la forma de actuar la Unión Europea en estos momentos.

La preocupación que Bruselas siente por estas próximas elecciones, fue manifestada, y luego corregida, por el presidente de la Comisión Europea, Juncker, quién tuvo el desliz de anunciar que Bruselas se preparaba para “el peor escenario” en las elecciones italianas. El presidente de la Eurocámara, el italiano Tajani, ante este comentario pidió no subestimar la inteligencia e los italianos.

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