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Trump abre la puerta a una guerra comercial internacional

La semana pasada, el presidente de Estados Unidos amenazó con aumentar los aranceles del acero y el aluminio que entrara en los Estados Unidos. El anuncio provocó gran inquietud entre las empresas afectadas y naturalmente a los gobiernos que pueden verse afectados, y varios de ellos han manifestado que puede verse dañada la recuperación económica internacional. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también advirtió que estos aranceles pueden ser también perjudiciales a la propia economía norteamericana en los sectores de fabricación y construcción, principales consumidores de acero y aluminio.

La Unión Europea respondió a estas restricciones comerciales a través del presidente de la Comisión, Juncker, que aseguró que defendería los intereses europeos con aranceles hacia los productos norteamericanos, e hizo una enumeración de empresas norteamericanas que podrían verse afectadas: Harley, Levi’s, el bourbon, etc

El presidente Trump, que parece soportar mal los desafíos, y como respuesta a las declaraciones de Juncker, ha dicho que si los impuestos hacia las empresas norteamericanas en Europa aumentan, Estados Unidos subirá el impuesto sobre los automóviles europeos “que fluyen libremente por Estados Unidos”, según dijo literalmente.

La preocupación en Alemania es total, puesto que las grandes marcas: Mercedes, BMW, Volkswagen, etc. podrían verse muy perjudicadas por la decisión norteamericana. Realmente hay motivos para la preocupación porque Estados Unidos es probablemente el mejor mercado para la industria automovilística alemana: en el año 2016 se vendieron 1.2 millones de automóviles solamente de las marcas BMW y Volkswagen en los Estados Unidos.

Hay, sin embargo, un posible beneficiado en esta guerra comercial: el Reino Unido. La salida de este país de la UE, puede permitirle hacer nuevos acuerdos comerciales con otros países. La relación preferente que siempre han tenido Reino Unido y Estados Unidos, podría fortalecerse ahora, pues la industria siderúrgica británica se encuentra desde hace años en la cuerda floja.

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EEUU abandona el acuerdo de París

Aunque el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya había dejado entrever en su discurso de investidura que su país abandonaría el Acuerdo de París, por considerarlo perjudicial para los intereses de Estados Unidos, el viernes se confirmó tal abandono, pese a las presiones que Trump ha soportado dentro de su propio país para que no lo hiciera.

La Unión Europea ha mostrado su decepción, pese a que la noticia era esperada, pero, al mismo tiempo, se ha reafirmado en su determinación de seguir adelante con los protocolos firmados en París y apoyados por 195 países para tratar de evitar el deterioro progresivo del planeta. Así la Unión Europea junto con China se convierten en los principales valedores de estos acuerdos, por ser también dos de las potencias más contaminantes.

El Acuerdo de París, firmado en el año 2015 y que entrará en vigor en el año 2020, sustituirá al Protocolo de Kioto, cuando expire en ese año. También el protocolo de Kioto fue rechazado por otro presidente republicano norteamericano, George W. Bush, en 2002, con los mismos argumentos que ahora pregona Trump: el daño que limitar los gases de efecto invernadero tendría para la economía de los Estados Unidos.

Pero Trump no se ha librado, no sólo de las críticas internacionales, sino de las de su propio país, y no solo por parte de los ecologistas sino también de empresas fundamentales en el desarrollo económico de los Estados Unidos, incluidas algunas de las que basan su estrategia en el petróleo. Algunas de estas compañías, que siempre hemos conocido como petrolíferas, tienen grandes inversiones en otras fuentes de energía como el gas, mucho menos contaminante que el petróleo, y tampoco sufrirían grandes pérdidas si priorizan una fuente de energía sobre otra. Muchas empresas de Estados Unidos, también son críticas con la decisión pues piensan que Estados Unidos, con el abandono del Tratado perderá el compás del desarrollo de las energías alternativas que otros países comenzarán a implementar con más fuerza.

El presidente ruso por su parte, aunque su país sí ratificó el Tratado de París, ha quitado hierro a la decisión norteamericana al decir que todavía hay posibilidades de ajustar un acuerdo en que quiera participar los Estados Unidos. Sin embargo, en ese sentido, la Unión Europea se ha mostrado firme: el Acuerdo de París no es negociable.

Además del potencial riesgo que supone que Estados Unidos prosiga con sus emisiones de CO2 como hasta ahora, otra parte del acuerdo suponía que los países desarrollados apoyarían con un fondo económico, que los países no desarrollados pudieran poner límite a esas emisiones. Sin Estados Unidos, el fondo económico, se verá a su vez reducido.

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Reciprocidad en materia de visados UE con EE.UU. y Canadá

La Comisión Europea ha informado sobre los avances conseguidos en la vía de la plena reciprocidad en materia de visados con Canadá y los Estados Unidos, y evalúa la evolución durante los últimos cinco meses. Trás una serie de contactos a nivel político y técnico, la UE y Canadá han acordado un calendario claro para lograr la plena reciprocidad de la exención de visado. Sin embargo, no hay indicios de progresos comparables con los Estados Unidos, a pesar de los continuados esfuerzos.

Respecto a Canadá, después de un esfuerzo intenso y coordinado y un compromiso permanente entre la UE y este país antes de la 16ª Cumbre UE-Canadá, celebrada en Bruselas el 30 de octubre de 2016, Canadá presentó un calendario claro para lograr la plena reciprocidad de la exención de visado para todos los ciudadanos de la UE. La Comisión seguirá trabajando para garantizar que la plena reciprocidad de la exención de visado, que ya se aplica a todos los demás Estados miembros de la UE, sea aplicada por Canadá a todos los viajeros búlgaros y rumanos para finales de 2017, como se confirmó en la Declaración conjunta de la Cumbre UE-Canadá.

Con relación a Estados Unidos, a pesar de la intensificación de los contactos políticos y técnicos, no hay indicios de progresos hacia la supresión de visados con los Estados Unidos comparables a los observados con Canadá. La Comisión intensificará sus esfuerzos sin demora para impulsar la plena reciprocidad de la exención de visado, en coordinación con los cinco Estados miembros afectados (Bulgaria, Croacia, Chipre, Polonia y Rumanía), una vez que la nueva Administración estadounidense entre en funciones. La próxima reunión ministerial de Justicia y Asuntos de Interior y de altos funcionarios UE-EE.UU., prevista para el primer semestre de 2017, será la próxima oportunidad para debatir con la nueva Administración el camino a seguir para lograr este objetivo.

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El Pacto Transatlántico

La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI) es un acuerdo comercial que están negociando la Unión Europea y los Estados Unidos. Su objetivo es eliminar los obstáculos comerciales en una serie de sectores económicos para facilitar la compraventa de bienes y servicios entre la UE y los EE.UU.transatlantico

Además de reducir los aranceles en todos los sectores, la UE y los EE.UU. también quieren hacer frente a las barreras que se erigen más allá del ámbito aduanero, como la disparidad de reglamentaciones técnicas, normas y procedimientos de certificación. A menudo, estas diferencias provocan pérdidas innecesarias de tiempo y dinero a las empresas que quieren vender sus productos en ambos mercados. Por ejemplo, un automóvil cuya seguridad esté homologada en la UE tiene que someterse a un nuevo procedimiento de certificación en los EE. UU., a pesar de que se aplican normas similares.

En las negociaciones, las dos partes también estudiarán la apertura de sus mercados de servicios, inversión y contratación pública. Además, podrían perfilar normas mundiales en materia comercial.

El Acuerdo afectará al conjunto de la economía, particularmente a los sectores textil, químico, farmaceútico, cosmético, al del automóvil, electrónico, ingeniería, energía y propiedad intelectual. También incluye un enfoque especialmente dirigido a las PYME.

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