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La ultraderecha europea se congratula del avance del populismo contra “el búnker de Bruselas”

eleccioneEl pasado lunes se reunieron en Roma el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y la líder ultraderechista francesa, Marine Le Pen, mostrando ambos gran satisfacción ante el avance que están consiguiendo fuerzas políticas en diferentes naciones que cuestionan el modelo liberal político que se instaló hace décadas en la mayoría de los países.

Para el caso europeo, Salvini y Le Pen, suponen un movimiento de extrema derecha, caracterizado por un discurso ultranacionalista y xenófobo, muy contrario, por tanto al discurso europeísta de Bruselas. Ambos líderes vaticinan que las próximas elecciones europeas de mayo, van a suponer la derrota de lo que han denominado el “búnker de Bruselas”.

Para ambos líderes, que, de momento, han descartado presentarse en una lista única (posteriormente unirían fuerzas en el parlamento europeo), el problema actual de Bruselas es el ánimo de unificar políticas imponiendo sanciones a los países que las incumplan. Ellos pretenden crear una “comunidad europea” que se base en el respeto a las decisiones nacionales. Le Pen definió sus objetivos de la siguiente forma: “Estamos en contra de la Unión Europea pero no contra Europa. De hecho queremos salvar a Europa”

Y ambos, como han hecho varios países del este europeo pertenecientes a la UE, aprovechan la crisis migratoria actual, como arma arrojadiza contra Bruselas y su dubitativa respuesta al problema. El discurso antiinmigración se articula en torno a las diferencias religiosas, étnicas y de costumbres que los inmigrantes aportan a la sociedad en que se radican, si es que logran hacerlo. El ultranacionalismo cree que esto es un peligro.

Las huellas de la crisis económica de 2008 y cierto cambio de paradigma económico tras ella, todavía se dejan sentir en buena parte de las sociedades europeas. Las políticas de reducción del déficit, que ha supuesto, en general, un recorte de los servicios sociales o la falta de empleo ha creado malestar en muchos países europeos, que todavía no se ha apagado.

Es en ese caldo de cultivo del descontento, donde los radicales xenófobos pueden recolectar a sus votantes. Con su discurso de que Europa, y los países que la integran, volverán a ser grandes cuando recuperen su autonomía de decisiones, los populistas pretenden hacerse con el parlamento europeo el próximo mes de mayo.

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La euroescéptica Europa Central

Los resultados de las elecciones celebradas ayer en la República Checa muestran también que Europa central está tendiendo a una oleada de euroescepticismo como nunca antes se había manifestado.

Las pasadas elecciones austriacas del 15 de octubre, hicieron que un partido frecuentemente minoritario (excepto a finales de los 90), el FPO (Partido de la Libertad de Austria), se convirtiera casi en la segunda fuerza más votada, al tener prácticamente el mismo número de votos que los socialdemócratas, con apenas unas décimas de diferencia. El partido de extrema derecha, nacionalista, antiinmigración y euroescéptico ya tenía unos antecedentes polémicos cuando fue dirigido por Haider y anteriormente con dirigentes que habían pertenecido directamente al partido nazi alemán.

Alemania, en septiembre, también sorprendió con el ascenso de la extrema derecha a la tercera fuerza del país. Alternativa para Alemania (AFD) obtuvo la tercera posición en resultados electorales. Este sí es un partido de reciente creación, pues nació en 2013 en torno a unas propuestas como eran: la eliminación del euro, y el rechazo a los rescates financieros de los países europeos que lo necesitaron. En 2015 la llegada masiva de refugiados a Europa, radicalizó a este partido hacia unas orientaciones antiinmigración y xenófobas situándolo ya en un partido de extrema derecha.

Para completar el cuadro, en las elecciones de la República Checa, el ganador ha sido un millonario antisistema elocuentemente llamado Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO) y que también se presenta como xenófobo y partidario de abandonar la Unión Europea. Chequia no pertenece a la zona euro

Muchos comparan al líder de este partido con Donald Trump, por ser millonario y populista, además de dueño de dos importantes periódicos checos

Por si eso fuera poco, la cuarta fuerza en votos es el partido xenófobo Libertad y Democracia Directa (SPD), cuyo lema para concurrir a las elecciones fue:” Stop Islam, stop terrorismo”.

La república Checa ya ha venido mostrando su rechazo a la inmigración desde hace tiempo. Junto con Polonia, Eslovaquia y Hungría (el llamado grupo de Visegrado) no ha aceptado las cuotas de refugiados que la UE ha querido repartir entre los países miembros.

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