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Una nueva técnica pretende reducir la contaminación producida por la industria textil

Aunque aparentemente la industria textil no parezca ser un problema medioambiental, lo es y mucho. De hecho es la segunda más contaminante del planeta.

Ir a la moda se ha convertido en una tendencia imperante en todo el mundo y grandes firmas fabrican una moda bastante asequible para que pueda renovarse con cierta frecuencia (lo que viene llamándose “fast mode”). La sustitución de ropa provoca que toneladas de ella usada se acumule sin saber muy bien qué hacer con ella. Y el problema no radica solamente en lo que representan los tejidos en desuso, que también porque muchas fibras sintéticas no son degradables, sino por la cantidad de químicos que se usan en tintes, en sustancias que prevengan el mal olor, decolorantes para los vaqueros, etc.  Además de esos químicos, la cantidad de agua que se usa en su fabricación es enorme. Y si el algodón, que es la fibra más utilizada, sí es biodegradable, resulta que en su cultivo se usan cantidades ingentes de plaguicidas.

Pata tratar de limitar este problema, un proyecto financiado con fondos europeos WEAR (Wearable technologists Engage with Artists for Responsible innovation) ha diseñado unas prendas básicas (vaqueros, camisas y cazadoras) realizados con materiales que son completamente biodegradables. Inicialmente ha sido la marca de ropa Sabinna, la que ha iniciado esta tendencia. Algodón y rayón, los materiales utilizados para crear estas prendas, son tratados en procesos químicos sencillos, no tóxicos, que permiten que tras su uso, se conviertan en fibras de celulosa que puede ser reutilizado como bolsas de papel, cartón o incluso madera.

Los principios en que se ha basado esta nueva técnica, es la de la economía circular, basado en el reciclaje. De esta forma la ropa ya gastada no acabará en la basura, sino que podrá reutilizarse en otra forma.

Los procesos usados con las fibras textiles de este modo, apenas tiene un impacto ambiental, pues en algunos casos ni siquiera se necesitan sustancias químicas.

Más información:

La Eurocámara cuestiona los abusos en la industria textil

Un informe presentado por una eurodiputada española, en el que se presentan los abusos laborales que se dan en la industria textil internacional, ha recibido el apoyo unánime de la eurocámara, donde ha recibido 505 votos a favor, 49 en contra y 57 abstenciones.

En el informe se pide que se regule una ley que vincule a las empresas textiles para que los productos que vendan éstas en Europa “no violen la dignidad y los derechos de millones de trabajadores”, según dijo la eurodiputada.

Ésta reconoce, que el apoyo del Europarlamento no es suficiente, sino que debe existir una cláusula vinculante que obligue a las empresas a cumplir ciertas normas, ya que ahora sólo se someten al voluntarismo de querer hacerlo o no. Será la Comisión europea la que tendrá que iniciar los trámites de esta legislación.

El informe añade que los estados miembros deberían afrontar la responsabilidad de favorecer las transacciones comerciales con los países que muestren respeto hacia los derechos humanos en su legislación laboral. Otra sugerencia es que se añada un nuevo tipo de etiquetado en las prendas donde en el lugar de fabricación figure “Made in Derechos Humanos”, de forma que el consumidor tenga conocimiento de la procedencia y se conciencie de la situación.

El informe ahora presentado en la Eurocámara, tiene su origen en el cuarto aniversario de la catástrofe ocurrida en 2013 en el Rana Plaza, un bloque de ocho pisos localizado en Dacca, la capital de Bangladesh, que se derrumbó ocasionando la muerte a más de 1000 personas y heridas a más de 2000. El edificio estaba dedicado a la industria textil y fabricaba para marcas internacionales por todos conocidas. Aunque el edificio ya presentaba grietas el día anterior, se ignoró la advertencia en aras de la productividad, produciéndose la tragedia.

Las condiciones laborales de los trabajadores en estas fábricas, como es de esperar, se caracteriza por jornadas largas, sueldos bajos, falta de contratos y la exposición a riesgos laborales de todo tipo.

Tras la tragedia, la Unión Europea adoptó ciertas medidas de colaboración con la financiación de ciertos proyectos que mejoraran las condiciones laborales de estos trabajadores, pero no existe una legislación que obligue a las empresas a adoptar ciertas normas.

Acceso al informe: