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El rechazo al presupuesto italiano por Bruselas provoca la ira de la Liga Norte

Cuando los países miembros están presentando sus presupuestos a Bruselas para que sean revisados y reciban la conformidad de acuerdo con las normas establecidas por la Comisión Europea en cuanto a déficit, es decir que los ingresos y los gastos estén equilibrados, ayer ocurrió un hecho novedoso en la historia de la Unión Europea: por primera un presupuesto de un país miembro de la zona euro, fue rechazado por la Comisión, el presupuesto italiano.

Italia, desde las pasadas elecciones de marzo, se mueve en un terreno político bastante inestable. Aunque no es una novedad la inestabilidad política en este país, las pasadas elecciones no dieron una mayoría clara a ningún partido y dos de ellos, aparentemente opuestos, llegaron a un pacto de gobierno bastante extraño. Ambos partidos son euroescépticos y desde antes de las elecciones ya planteaban su animadversión hacia los ajustes económicos propuestos por el conjunto de la Unión Europea, rechazo adornado con unas buenas dosis de nacionalismo y populismo.

El rechazo del presupuesto italiano, motivó que un eurodiputado de la Liga Norte, escenificara ayer una reacción bufonesca en el Parlamento de Estrasburgo, al poner la suela de su zapato “Made in Italy” sobre las conclusiones presentadas por el comisario europeo de Asuntos Económicos rechazando el presupuesto italiano.

Pero no solo la Liga Norte rechaza el no de la Comisión Europea. También el Movimiento Cinco Estrellas, el otro socio de gobierno en Italia, ha manifestado que no se rendirán ante Bruselas. El gobierno italiano prevé un déficit del 2,4 % del PIB, una deuda del 130 % del PIB y un crecimiento del 1,5 % para 2019. El déficit triplica el objetivo propuesto por Bruselas.

Desde Bruselas advierten que el aumento en el gasto público y social, puede dar una sensación liberadora, pero que si no va acompañada de una reducción adecuada de la deuda, puede complicar el futuro económico. Italia es el segundo país de la UE con deuda más alta, tras España.

Italia tendrá que recomponer su presupuesto en las próximas tres semanas para volver a ser revisado por los expertos económicos de la Comisión. Algunos confían en que los mercados reaccionen castigando a la deuda italiana y por tanto apercibiendo al gobierno italiano de arreglar sus cuentas, pero eso es algo que se irá viendo en las próximas semanas.

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El resultado de las elecciones italianas cuestiona el europeísmo

El resultado de las elecciones en Italia, uno de los países fundadores de lo que hoy es la Unión Europea, parece cuestionar precisamente las políticas de esta Unión. Los vencedores de estas elecciones han sido los partidos que se encontraban en los márgenes en pasadas elecciones, mientras que los tradicionales, más partidarios de continuar cerca de la política europea, han bajado considerablemente en sus resultados.

Por un lado el Movimiento Cinco Estrellas, de carácter antisistema por cuanto cuestionaba la política tradicional y contrario al euro (al menos inicialmente), no parece tener aliados con los que poder gobernar, y tampoco los busca, pese a ser la fuerza más votada; tampoco tiene gran experiencia de gobierno. Por otro lado, la Liga Norte, el segundo partido más votado, tampoco es muy europeísta; este partido que comenzó siendo un partido que buscaba la independencia de la Italia del Norte, la más rica, se ha ido convirtiendo en un partido de ámbito más nacional, a costa de un discurso xenófobo reivindicando a los italianos por delante de los inmigrantes.

Los resultados también demuestran las diferencias existentes en Italia: mientras el Sur, más pobre, elige mayoritariamente a los del Movimiento Cinco Estrellas, el norte, más rico, elige a la Liga Norte.

El mayor derrotado es el anterior primer ministro, Mateo Renzi, del Partido Demócrata y que trató de entusiasmar al electorado italiano a la manera en que Macron lo consiguió en Francia, pero no ha tenido éxito.

La vuelta a la política de Berlusconi tampoco ha sido recibida con entusiasmo, pues la Liga Norte le ha sobrepasado en el voto conservador.

De esta manera, si lo que se buscaba en Italia era cierta estabilidad, esta no va a ser fácil de conseguir con un parlamento muy fragmentado y con puntos de vista sobre la política y el futuro muy diferentes.

La incertidumbre del futuro gobierno italiano preocupa a Bruselas, como es lógico. Después de que el proyecto europeo saliera victorioso en Francia, Alemania y Holanda, lo ocurrido ahora en Italia se convierte en una piedra en el zapato que puede dificultar la andadura europea.

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Las elecciones italianas: una nueva prueba para la Unión Europea

El próximo domingo 4 de marzo se celebran elecciones legislativas en Italia y vistas las propuestas de algunos de los candidatos, Bruselas tiene motivos para el nerviosismo.

Muchos de los candidatos aluden al problema de la inmigración y a la reforma de la Unión Europea en sus discursos, y pueden tener su efecto entre los votantes italianos que no tienen su voto decidido. La cuestión económica es uno de los puntos débiles: Italia también sufrió mucho con la pasada crisis económica y los ajustes impuestos por la “troika”, como ocurrió en España, todavía no han reflejado efectos positivos en la actual situación económica.

Ante esta situación el llamado Movimiento 5 Estrellas que podría convertirse en el ganador de las elecciones, según vaticinan las encuestas, busca terminar con la política de austeridad como último intento de salvar el euro y propone una alianza con los países del sur de Europa para una profunda reforma de la zona euro.

Forza Italia, con la vuelta de Berlusconi, por su parte también hace un discurso nacionalista en el sentido de pedir recuperar más soberanía nacional, reducir la burocracia europea y tampoco está muy dispuesta a aportar más al presupuesto de la UE, una necesidad que el brexit impone.

Por su lado, La Liga Norte, que se caracteriza por su discurso de extrema derecha euroescéptico, plantea una reforma a fondo de los tratados de la Unión Europea, y no tomar al euro como dogma. Más radicales son los Hermanos de Italia, de corte neofascista.

Y luego está el Partido Democrático de Mateo Renzzi, quién tuvo que dimitir como presidente de gobierno al perder el referéndum constitucional propuesto por él mismo en 2016. Este partido es el más europeísta, al menos en términos actuales, en el sentido de sentirse más conforme con la forma de actuar la Unión Europea en estos momentos.

La preocupación que Bruselas siente por estas próximas elecciones, fue manifestada, y luego corregida, por el presidente de la Comisión Europea, Juncker, quién tuvo el desliz de anunciar que Bruselas se preparaba para “el peor escenario” en las elecciones italianas. El presidente de la Eurocámara, el italiano Tajani, ante este comentario pidió no subestimar la inteligencia e los italianos.

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