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El Parlamento Europeo investigará la concesión de licencias de herbicidas como el glifosato

El pasado mes de noviembre, expertos reunidos de todos los países miembros y convocados por la Comisión Europea, decidieron por una ajustada mayoría, la renovación de licencia y comercialización del herbicida conocido como glifosato. Para renovar esta licencia, era necesario el voto de países que llegaran a representar un 65% de la población total de la Unión, y en ese momento se alcanzó un ajustado 65,71 %. La razón de tan ajustado resultado fue debido a que Alemania cambió su posición de abstenerse a votar a favor, lo que inclinó la balanza hacia la aprobación de la renovación. Sin embargo el cambio de opinión fue tomado a modo particular por el Ministro alemán de Agricultura y sin tener en cuenta las instrucciones de abstenerse que su gobierno le había dado.

Si la posible renovación de la licencia ya había dado pie a un movimiento ciudadano para prohibir el herbicida (Stop glifosato), la rocambolesca manera en que ésta fue aprobada hizo crecer la creencia en la existencia de ciertos intereses industriales de las multinacionales que lo fabrican o comercializan.

La aprobación de la renovación en noviembre no resultó excesivamente conforme y poco después la Comisión Europea, el 12 de diciembre pasado pasó un comunicado en el que anunciaba la creación de una propuesta legislativa para 2018, según se decía “para seguir aumentando la transparencia y la calidad de los estudios utilizados en la evaluación científica de las sustancias”.

Esta semana, ha sido el pleno del Parlamento Europeo el que ha dado luz verde para que se cree una comisión especial que analice el actual sistema de autorización de pesticidas, como consecuencia de la polémica renovación del pasado noviembre. Ayer se votó la composición de esa comisión, que conformarán treinta eurodiputados, y se espera que en marzo comience a funcionar.

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Juego “Shaun sostenible “

Este juego online está diseñado por el equipo de  Sustainable Learning (Reino Unido) y creado por Aardman.Es gratuito y desafía a los jóvenes a crear su propia ciudad sostenible partiendo de cinco temas (alimentos, naturaleza, energía, transporte y recursos), mientras anima a los niños a pensar en los problemas del medio ambiente. La Comisión Europea ha traducido el juego a todos los idiomas de la Unión Europea y lo ha desarrollado en  diferentes versiones para los veintiocho Estados miembros como parte de la promoción de ciudades ecológicamente sostenibles y del Premio Capital Verde Europea.

También existen anejos con diferentes recursos didácticos en torno a este juego . Estos recursos, disponibles en inglés, incluyen unidades didácticas, tarjetas con imágenes, problemas específicos que hay que resolver, etc. De esta manera con la Oveja Shaun se aprenderá a crear un futuro más limpio, sano y sostenible para las ciudades y el planeta.

Juego Shaun sostenible

Nimega (Holanda) será la Capital Verde Europea de 2018

La ciudad alemana de Essen pasa el testigo a la holandesa de Nimega el próximo día 20 de enero, como Ciudad Verde Europea 2018.

El galardón, que fue inaugurado por Estocolmo en 2010, reconoce el esfuerzo que ciudades europeas realizan para hacer de su entorno urbano un lugar más digno y agradable en el que vivir, y que las iniciativas llevadas a cabo por esas ciudades sirvan de ejemplo para otras urbes europeas. Dos de cada tres europeos viven en ciudades. El crecimiento de las éstas supone enfrentarse a problemas ambientales y económicos que afectan a la calidad de vida del entorno.

Nimega es una ciudad de más de 170.000 habitantes, situada en el sureste de Holanda, muy próxima a la frontera alemana y regada por el río Waal, un brazo holandés del río Rhin, y que le provoca tanto alegrías como tristezas a los habitantes de este país tan llano.

Es una ciudad con mucha historia y en 2005 celebró sus 2000 años de su existencia. La cercanía de la ciudad a la frontera alemana no le trajo buenas consecuencias durante la Segunda Guerra Mundial: fue la primera ciudad invadida por el régimen nazi y, confundida por su cercanía con una ciudad alemana, bombardeada por los aliados. El resultado fue la práctica destrucción de la ciudad, que hubo de reconstruirse en semicírculos concéntricos, dejando la parte más antiguo próxima al río.

Eso provocó que las zonas residenciales, las de trabajo y las de ocio estuvieran segregadas, y sin embargo, hoy se ha conseguido que las áreas de oficinas se hayan convertido también en modernas zonas residenciales.

Uno de los objetivos que han convertido a esta ciudad holandesa en la capital verde europea ha sido el de involucrar, lo más posible, a ciudadanos y empresarios para hacer una ciudad más saludable y próspera. El objetivo de planificar todas sus acciones futuras pretende hacer de la ciudad lo más eficiente posible energéticamente para el año 2045 y que deje de afectar al cambio climático para el año 2050. Para ello quiere contar con todas las partes interesadas: habitantes, empresarios e instituciones académicas locales para que participen en iniciativas de tipo medioambiental que pueden afectar tanto a infraestructuras o proyectos de biodiversidad. Así, se pretende aumentar los espacios verdes en el centro urbano, o construir un parque de molinos de viento que suministren energía y cuyas turbinas han sido compradas gracias a la participación en acciones de ciudadanos, lo que ha supuesto que entidades financieras también se involucren en los proyectos.

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Semana Europea de la Movilidad (16-22 septiembre 2017)

La Semana Europea de la Movilidad, de la que el MAPAMA es coordinador nacional, es una campaña dirigida a sensibilizar, tanto a los responsables políticos como a los ciudadanos, sobre las consecuencias negativas que tiene el uso irracional del coche en la ciudad, tanto para la salud pública como para el medio ambiente, y los beneficios del uso de modos de transporte más sostenibles como el transporte público, la bicicleta y los viajes a pie. Este año el lema es “Compartir te lleva más lejos”. El tema elegido este año por la Comisión Europea está centrado en la movilidad limpia.

Está iniciativa surgió en Europa en 1999 y a partir del año 2000 contó con el apoyo de la Comisión Europea. Se celebra cada año, del 16 al 22 de septiembre, realizando actividades para promocionar la movilidad sostenible y fomentando el desarrollo de buenas prácticas y medidas permanentes.

El 22 de septiembre se celebra además el evento ¡La ciudad, sin mi coche!, origen de esta iniciativa europea, que pretende encontrar nuevas soluciones a los problemas asociados al aumento del tráfico en las ciudades.

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El Parlamento Europeo quiere impulsar la manera de terminar con la obsolescencia programada

El pasado mes de julio, el Parlamento Europeo aprobó un texto por el que se insta a la Comisión a que, teniendo en cuenta la numerosa normalización y legislación ya aprobada en el seno de la UE, se establezcan criterios para que los productos que se comercializan incorporen ya desde su diseño, la consistencia, la posibilidad de reparación y la capacidad de evolucionar. En otras palabras, que los productos que se comercialicen tengan la suficiente calidad para durar más tiempo del que suelen hacerlo y permitir su reparación o adaptación. Es decir, terminar con la “obsolescencia programada”

La aparición de nuevas tecnologías o diseños hace que muchos de los aparatos que utilizamos hoy en día queden obsoletos al no admitir que se puedan incorporar a ellos nuevos descubrimientos o tecnologías, lo que ha hecho que muchos de los que se venden estén ya programados para durar un tiempo determinado, para posteriormente, ser sustituido por otro nuevo.

Esta crítica hacia los productos con una vida limitada a unos pocos años, va dirigida en gran parte a los aparatos electrónicos que han ido apareciendo en tiempos recientes: teléfonos móviles, ordenadores, tabletas, etc, aunque puede hacerse extensiva a los electrodomésticos, automóviles, y a un sistema industrial basado en el usar y tirar.

La propuesta del Parlamento Europeo trata de evitar la numerosa basura electrónica que se está generando y buscar la manera para que se fomente la reparación y reutilización de los bienes. Es la denominada “economía circular” de la que la UE lleva tiempo hablando, es decir que los desechos industriales permitan su reutilización o reciclaje.

Para conseguir estos objetivos, el Parlamento Europeo, hace una serie de propuestas bastante generales y que en principio parece que tratan de indagar en las posibilidades de adaptación hacia lo que representaría plantear casi un nuevo modelo económico, que, por otro lado, no sería sino volver a un modelo anteriormente existente, en el que los aparatos eran susceptibles de ser reparados.

Algunas de las propuestas se refieren a cosas tan sencillas como son la disponibilidad de recambios, la intercambiabilidad de componentes (de manera que no sea la casa oficial la que exclusivamente pueda reparar el artefacto averiado), el aumento del periodo de garantía de los bienes, la incentivación fiscal para las empresas que fabriquen productos que se adapten a este sistema, la creación de una etiqueta que informe al consumidor sobre la duración del producto, la incorporación de instrucciones de recambio acompañando al producto, etc

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Obsolescencia programada

En su lucha contra la obsolescencia programada, el Parlamento Europeo quiere establecer unos criterios mínimos de resistencia para los productos y que los consumidores estén mejor informados sobre su vida útil. El objetivo es favorecer la reparación y reducir la generación de residuos. Los eurodiputados quieren establecer requisitos mínimos de resistencia para alargar la vida de los productos. Pero no siempre es posible reparar. Eso es lo que preocupa a esta asociación de consumidores radicada en Bruselas. A menudo los componentes están tan pegados entre sí que hay que romperlos para repararlos y luego no se pueden arreglar, o resulta que el componente estropeado forma parte de un conjunto y hay que cambiarlo entero, no se puede arreglar la pieza por separado. Además, hoy en día el coste de las reparaciones es prohibitivo.
El Parlamento quiere fomentar la fabricación de productos restaurables. Una de las medidas propuestas sería prohibir toda pieza que no se pueda desmontar. Además, los legisladores quieren que los consumidores estén mejor informados sobre la probable vida útil de cada producto.  De esta manera también se pretende promover un modelo de economía circular.

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Los alteradores endocrinos: un problema sanitario y medioambiental

En el día de ayer, representantes del Comité de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos, votaron a favor de una propuesta de la Comisión por la que se tratará de identificar, con criterios científicos, los conocidos como alteradores o interruptores endocrinos en el campo de los pesticidas usados en agricultura.

Los alteradores o interruptores endocrinos, conocidos también por el anglicismo “disruptores endocrinos” o “disruptores hormonales”, son sustancias químicas, tanto artificiales como naturales, que afectan al cuerpo humano o de los animales pudiendo alterar su normal equilibrio hormonal y por tanto afectando a los procesos fisiológicos en que intervienen hormonas. Aunque pueden existir de forma natural, el problema que afecta a la salud humana y medioambiental viene dada por contaminantes artificiales que pueden alterar los metabolismos de los seres, teniendo consecuencias serias en el desarrollo y en la fertilidad de éstos y pudiendo ser origen de algunos cánceres.

Estas sustancias químicas se han convertido en algo relativa y desgraciadamente frecuente en nuestro medio ambiente actual. Pueden encontrase en las hormonas con las que se quiere acelerar el desarrollo de animales para el consumo de carne, en los pesticidas, en muchos artículos de higiene personal, en compuestos usados en la creación de plásticos, el envasado de alimentos en plásticos, juguetes, residuos industriales, etc.

Sin embargo, aunque hay evidencia del efecto negativo de estas sustancias químicas, y varias han sido suprimidas del mercado, definir cuáles son alteradores y cuáles no, o lo dañino que sean es una tarea difícil y en la que no hay un consenso claro en el Parlamento Europeo, donde diversos grupos argumentan que se  requiere de una investigación científica concluyente. Los grupos ecologistas del Parlamento agrupados en torno a Los Verdes, sin embargo, creen que los criterios para buscar nuevas definiciones, no hace otra cosa que retrasar la prohibición de muchos productos nocivos para la salud y el medio ambiente. Creen que con estos retrasos se está favoreciendo a la industria agroquímica por encima de la salud ciudadana.

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