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La Justicia Europea condena a España a una multa por no tratar las aguas residuales

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha condenado a España a una multa de doce millones de euros por no cumplir con la normativa comunitaria en materia de tratamiento de aguas residuales. Además la multa se incrementará once millones por cada semestre en que se prolongue este incumplimiento.

El caso viene de antiguo, de 2010, cuando la Comisión Europea denunció al estado español porque ciertos municipios de más de 15.000 habitantes no tenían colectores ni sistemas de tratamiento de las aguas residuales. Al año siguiente, en 2011, el Tribunal de Justicia confirmó el incumplimiento y dio un plazo hasta 2013 para revertir el incumplimiento.

Pero el año pasado hubo una nueva denuncia porque el estado español seguía sin cumplir la sentencia en 17 municipios con ese número de habitantes. Los municipios son : Matalascañas, Alhaurín el Grande, Isla Cristina, Tarifa, Coín, Estepona- San Pedro de Alcántara, Nerja y Barbate en Andalucía; Gijón Este en Asturias; Santiago de Compostela, Aguiño- Carreira- Ribeira y Vigo en Galicia; Benicarló, Peñíscola y Teulada-Moreira en la Comunidad Valenciana y finalmente, en Canarias, Valle Guerra noreste y valle de Güímar.

El Tribunal de Justicia, alerta de que la falta de esos sistemas colectores depuradores es perjudicial para el medio ambiente, y que, además, la reiteración en el incumplimiento supone una circunstancia agravante.

La Directiva europea que obliga a la construcción de estos colectores para la depuración de las aguas residuales daba de plazo para su implantación el último día del año 2000. Teniendo en cuenta que la ejecución de la sentencia condenatoria de estos días no se ejecutará hasta el próximo 2019, y que por tanto el retraso en la aplicación de la directiva ha cumplido ya 18 años, el Tribunal Europeo ha impuesto la multa semestral de once millones de euros como una medida disuasoria para que España cumpla su obligación legal.

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Una nueva técnica pretende reducir la contaminación producida por la industria textil

Aunque aparentemente la industria textil no parezca ser un problema medioambiental, lo es y mucho. De hecho es la segunda más contaminante del planeta.

Ir a la moda se ha convertido en una tendencia imperante en todo el mundo y grandes firmas fabrican una moda bastante asequible para que pueda renovarse con cierta frecuencia (lo que viene llamándose “fast mode”). La sustitución de ropa provoca que toneladas de ella usada se acumule sin saber muy bien qué hacer con ella. Y el problema no radica solamente en lo que representan los tejidos en desuso, que también porque muchas fibras sintéticas no son degradables, sino por la cantidad de químicos que se usan en tintes, en sustancias que prevengan el mal olor, decolorantes para los vaqueros, etc.  Además de esos químicos, la cantidad de agua que se usa en su fabricación es enorme. Y si el algodón, que es la fibra más utilizada, sí es biodegradable, resulta que en su cultivo se usan cantidades ingentes de plaguicidas.

Pata tratar de limitar este problema, un proyecto financiado con fondos europeos WEAR (Wearable technologists Engage with Artists for Responsible innovation) ha diseñado unas prendas básicas (vaqueros, camisas y cazadoras) realizados con materiales que son completamente biodegradables. Inicialmente ha sido la marca de ropa Sabinna, la que ha iniciado esta tendencia. Algodón y rayón, los materiales utilizados para crear estas prendas, son tratados en procesos químicos sencillos, no tóxicos, que permiten que tras su uso, se conviertan en fibras de celulosa que puede ser reutilizado como bolsas de papel, cartón o incluso madera.

Los principios en que se ha basado esta nueva técnica, es la de la economía circular, basado en el reciclaje. De esta forma la ropa ya gastada no acabará en la basura, sino que podrá reutilizarse en otra forma.

Los procesos usados con las fibras textiles de este modo, apenas tiene un impacto ambiental, pues en algunos casos ni siquiera se necesitan sustancias químicas.

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Más reciclado y mejor gestión de los residuos

Ayer los países miembros de la UE aprobaron una serie de medidas para adecuar la legislación sobre la gestión de residuos.

Las nuevas normas forman parte del programa conocido como “economía circular” aprobado en diciembre de 2015 y por el que trata de evitar la creación de más residuos o bien que éstos sean susceptibles de reciclaje. Las normas ahora adoptadas pretenden crear una jerarquización de los residuos y pondrán a la legislación europea a la cabeza de las normativas medioambientales en todo el mundo.

El ambicioso objetivo que se pretende conseguir es pasar del 55% al 65 % de reciclado en un plazo de diez años, entre 2025 y 2035. El tanto por ciento de 65 supone la media del total conseguido en los diferentes tipos de material reciclado: plástico, madera, metales ferrosos, aluminio, vidrio y papel y cartón, de los cuáles unos son más o menos fáciles de reciclar.

Por ahora, existe una norma de reciclaje en cuanto al vidrio, el papel y cartón, y el plástico y los metales. Para los próximos años, se prevé que se reciclen los residuos domésticos peligrosos, posteriormente los bilógicos y finalmente los residuos textiles, sin que ello quiera decir que tales residuos no puedan reciclarse ya (en España en los llamados “puntos limpios”), sino que se facilitará tales reciclados acercándola a la ciudadanía, o bien sometiéndola a la legislación.

Las nuevas normas van a tratar de hacer desaparecer los vertederos por el alto contenido contaminante que tienen en aguas, suelos y aire. Se pretende que para el año 2035, la superficie de los vertederos no supere el 10 % de la actual.

Parte importante de esta nueva legislación la tendrán los productores pues ellos se convertirán en parte responsable de los residuos en que se conviertan sus productos. Por tanto deberán de identificar sus productos y tratar de hacerlos más eficientes y fácilmente reciclables.

No menos importante es el tratar de evitar el desperdicio de alimentos y evitar en lo posible el vertido de basuras al mar.

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Legalidad ambiental en la Unión Europea

Las amenazas ambientales no se detienen en nuestras fronteras. Por ello, los Estados miembros de la Unión Europea han acordado adoptar medidas que protejan la salud de los ciudadanos y el medio ambiente. El Derecho ambiental europeo garantiza que se apliquen las mismas normas a las empresas, y que los ciudadanos estén igualmente protegidos. Cuando no se respetan estas leyes, la Comisión está de su parte y hasta puede emprender acciones legales.

La legislación ambiental trata la protección tanto de los ciudadanos como de la naturaleza. Por ejemplo, las normas de calidad vinculantes relativas al agua y al aire, así como los límites de emisiones industriales, reducen los riesgos sanitarios y salvan vidas. Las medidas que protegen la biodiversidad y hacen frente al cambio climático también son positivas a nivel económico: subsanar errores es mucho más caro que evitarlos desde el principio. Por eso, la legalidad es una influencia positiva. La Comisión emprenderá acciones si los sistemas nacionales no abordan los incumplimientos del Derecho ambiental de la UE de forma sistemática. Otros asuntos, como las solicitudes de indemnización, se tramitan mejor a nivel nacional.

La Comisión Europea puede ayudar a emprender acciones y sanciones en el caso de residuos peligrosos que no hayan sido tratados correctamente siguiendo estos pasos:

  • Presentación de una denuncia relativa a la eliminación ilegal de residuos peligrosos
  • La Comisión investiga por medio de la cooperación informal con el Estado miembro
  • Le siguen una serie de advertencias, si no hay una reacción satisfactoria
  • La pasividad constante del Estado miembro deriva en acciones legales (Tribunal de Justicia de la UE)
  • Se eliminan los residuos peligrosos ilegales, lo que beneficia a los ciudadanos y el medio ambiente
  • Si el Estado miembro no cumple la sentencia del Tribunal de Justicia, la Comisión puede tomar otras acciones legales
  • imposición de multas

Aplicar la política de la UE aporta beneficios directos .Uno de cada seis empleos de la UE depende de la naturaleza y la biodiversidad .La Directiva sobre vertidos y la Directiva marco sobre residuos ayudan a aumentar el reciclaje y reducir los vertidos. Las Directivas sobre aves y hábitats ayudan a recuperar hábitats diezmados y a proteger las especies amenazadas .La Directiva sobre el tratamiento de las aguas urbanas y la Directiva de nitratos son esenciales para reducir la contaminación del agua y garantizar agua potable segura para todos.

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Reciclado de residuos plásticos

Los plásticos son los materiales preferidos en una amplia gama de aplicaciones, por su ligereza, versatilidad, eficacia energética y precio. Sin embargo, su amplio uso, que genera grandes cantidades de residuos, ha creado la creciente necesidad de eliminar o reciclar rápidamente los desechos producidos. Este proyecto ha desarrollado y ensayado con éxito una tecnología rentable de automatización, capaz de clasificar de forma extremadamente rápida objetos de plástico provenientes de residuos municipales, electrónicos y eléctricos.

La gestión de residuos ha generado una forma simple y eficaz de protección medioambiental, la guía de las tres erres, a saber, reducir, reutilizar y reciclar. La primera elección es reducir residuos; si esto no es posible, reutilizar los elementos es preferible, siendo el reciclado la última solución, cuando los residuos no pueden ser reducidos ni reutilizados. Debido a sus propiedades, los residuos plásticos son difíciles de reducir o reutilizar, por lo que a menudo son reciclados.

Aunque el reciclado de plásticos conlleva muchos beneficios, como la reducción de la contaminación del aire y la conservación de materias primas, las prácticas actuales entrañan todavía muchas desventajas. Así, los costes de recogida, identificación y clasificación de plásticos son extremadamente elevados, especialmente por el equipo de clasificación necesario. Además, los plásticos reciclados proceden habitualmente de fuentes específicas, como el empaquetado, y por otra parte solamente determinados tipos de elementos plásticos, como PET y HDPE, son reciclables en grandes cantidades.

Espoleado por estas demandas, un proyecto financiado con fondos comunitarios ha formulado una solución eficaz y económica para reciclar varios elementos plásticos procedentes de residuos industriales y municipales. Combina los métodos de identificación espectroscópica más avanzados del momento, como la técnica LIBS (“Laser Induced Breakdown Spectroscopy”) y la espectroscopia de infrarrojos, y utiliza un sensor híbrido para integrar la señal. De este modo pueden obtenerse índices de clasificación sumamente exactos a gran velocidad, para muchos tipos de fracciones de plástico, incluyéndose PP, PE, PS, PVC, PET y ABS.

Antes de la clasificación se emplean tres sensores diferentes para especificar y evaluar polímeros, aditivos y elementos pesados en los plásticos desechados. Se ha construido también una planta prototipo completa de clasificación automática, que incorpora procesos que van desde la alimentación y el transporte hasta la clasificación y la exclusión de plásticos. Los ensayos a escala piloto han demostrado no solamente la confiabilidad de esta tecnología de reciclado de plástico, sino también su viabilidad económica. Apta para su utilización en centros de recogida y recicladoras de plástico, se cuenta con que promoverá todavía más el reciclado de plástico.

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Economía circular: nuevo reglamento para impulsar la utilización de abonos orgánicos y obtenidos de los residuos

economiacircularLa Comisión presenta nuevas disposiciones sobre abonos orgánicos y obtenidos de los residuos en la UE como primera medida del paquete de la economía circular. La reutilización de materias primas que actualmente se eliminan como residuos es uno de los principios clave del paquete de la economía circular adoptado en diciembre de 2015. La Comisión propone un reglamento que facilitará en gran medida el acceso de los abonos orgánicos y obtenidos de los residuos al mercado único de la UE, poniéndolos en igualdad de condiciones con los abonos inorgánicos tradicionales. De este modo se crearán nuevas oportunidades de mercado para las empresas innovadoras, reduciendo al mismo tiempo el volumen de residuos, el consumo de energía y los daños al medio ambiente.

El Reglamento establece normas comunes sobre la conversión de biorresiduos en materias primas que pueden utilizarse para fabricar fertilizantes. En él se definen los requisitos de seguridad, calidad y etiquetado que deben cumplir todos los productos fertilizantes para ser objeto de libre comercio en toda la UE. Los productores tendrán que demostrar que sus productos cumplen dichos requisitos y se ajustan a los límites de contaminantes orgánicos, contaminantes microbianos e impurezas físicas antes de colocarles el marcado CE.

La nueva normativa se aplicará a todos los tipos de abonos a fin de garantizar el máximo nivel de protección del suelo. El Reglamento fija límites estrictos para el cadmio en los abonos fosfatados. Los límites se harán más rigurosos, pasando de 60 mg/kg a 40 mg/kg después de tres años y a 20 mg/kg al cabo de doce años, reduciéndose así los riesgos para la salud y el medio ambiente.

Como algunos fertilizantes no son producidos o comercializados con carácter transfronterizo en grandes cantidades, la Comisión propone la armonización facultativa: el fabricante puede, en función de su estrategia comercial y del tipo de producto, optar por colocarle el marcado CE, haciendo posible su libre comercio en el mercado interior conforme a normas europeas comunes, o venderlo con arreglo a normas nacionales basadas en el reconocimiento mutuo en el mercado único. Esto garantiza que se tengan en cuenta los principios de la mejora de la legislación y la subsidiariedad.

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Semana Europea para la Reducción de Residuos

Poster-DesmaterializaciónEsta semana se celebra la Semana Europea para la Reducción de los Residuos, organizada por diferentes agentes públicos y privados de los estados miembros, coordinados en un consorcio que actúa en el marco del Programa LIFE.

Desde el 21 al 29 de noviembre, Administraciones públicas, empresas, Organizaciones No Gubernamentales y colectivos sociales se darán cita en todos los países de la Unión Europea para celebrar estas jornadas para la reducción de los residuos. El objetivo es concienciar a la población de la importancia de utilizar los recursos de forma responsable y de realizar una buena gestión de los residuos que se generan.

El tema central que aborda este año la Semana Europea para la Reducción de los Residuos es la desmaterialización, un concepto que trata de sustituir productos por servicios. Cada vez que prestamos una herramienta o que regalamos un mueble que ya no nos sirve para que lo utilice otra persona, estamos practicando la desmaterialización. La adquisición de este nuevo hábito de consumo es importante para alargar la vida útil de los productos y reducir los residuos que generamos.

Durante toda la semana se organizarán diferentes actividades dirigidas a formar e informar a los ciudadanos sobre las posibilidades que aporta la desmaterialización para conseguir un desarrollo sostenible respetuoso con el Medio Ambiente.

Además de la Semana Europea para la Reducción de los Residuos, sus organizadores han realizado otras iniciativas interesantes. En mayo de 2015 “Let´s Clean Europe” movilizó a los ciudadanos europeos, que fueron los encargados de cuidar sus propios barrios.

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Actividades desarrolladas en España