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May abre la posibilidad a la celebración de un segundo referéndum sobre el brexit

Las dificultades que ha venido encontrando la primera ministra británica, Theresa May, para que el Parlamento apruebe el plan de salida del Reino Unido de la Unión Europea, y la necesidad de plantear un camino antes del 31 de octubre ha abierto una posibilidad a la celebración de un segundo referéndum.

Tras el rechazo, por tres veces consecutivas, del acuerdo alcanzado con la UE sobre la salida por parte del parlamento británico, la UE concedió una extensión hasta el 31 de octubre de este año y la primera ministra debe conseguir alguna disposición para esa fecha.

Ayer, May planteó ante el Parlamento unas modificaciones al acuerdo de salida que pretenden contentar a los diferentes grupos parlamentarios: respetar la situación actual de la frontera norirlandesa (para contentar al partido Unionista de Irlanda del Norte), proteger los derechos de los trabajadores y la relación comercial con la UE así como respetar medidas medioambientales, para contentar a los laboristas, y, por otro lado, llevar irremediablemente a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, para contentar a los conservadores y especialmente al ala más radical a favor del brexit. Sin embargo, para contentar a los dos grupos parlamentarios anti brexit, los escoceses del SNP y los liberales, que dieron la campanada en las últimas elecciones locales, May propone que el Parlamento también decida si quiere o no celebrar un segundo referéndum que confirme si los británicos quieren dejar la UE o no.

En definitiva, ante los rechazos consecutivos a su política respecto al abandono de la UE, Theresa May, parece que quiere dejar la pelota en el tejado del parlamento, cuando además no encuentra un respaldo unánime en su propio partido, el conservador.

Allí parece que se están afilando las espadas para sustituir a May, quién también reconoció que si en las próximas decisiones parlamentarias de principios de junio no consigue el apoyo a sus propuestas, podría dimitir.

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Reino Unido participará en las elecciones al Parlamento Europeo

El Parlamento británico no alcanzó un acuerdo para el abandono de la Unión Europea previsto para el 29 de marzo pasado y tendrá que presentarse a las próximas elecciones para el Parlamento Europeo. Paradójicamente, Reino unido será de los primeros países miembros, junto con Holanda, que votarán en estas elecciones, que tendrán lugar entre el 23 y el 26 de mayo, según los países.

Los 73 diputados británicos, supuestamente representarán a su país hasta el 31 de octubre, la fecha que la UE y Reino Unido pactaron como nueva fecha de salida. La fecha pactada es significativa, pues a partir de ese momento es cuándo comenzará la elección del nuevo presidente de la Comisión Europea.

Las elecciones se presentan complicadas para los dos partidos principales británicos, los conservadores y los laboristas, que en las últimas elecciones municipales del 2 de mayo sufrieron una significativa pérdida de votos a favor de los liberal demócratas que son más partidarios de celebrar un segundo referéndum dada las crecientes dudas suscitadas entre la población británica sobre la pertenencia o no al mercado único.

Este partido así como los euroescépticos de Nigel Farage están preparando las elecciones como una prueba de su fuerza frente a la debilidad, dudas y falta de llegar a un acuerdo que los dos principales partidos vienen mostrando en los últimos meses.

El partido del brexit de Nigel Farage presume de poder alzarse con la victoria en estas elecciones lo que, según él, sería una muestra evidente de que los británicos quieren salir de la UE. Sin embargo, un estudio preelectoral habla de que los euroescépticos recibirían un 47 % de los votos y los partidarios de la permanencia, o al menos una salida suave, representaría el 52 % de los votos.

Los 73 diputados electos que representarán al Reino Unido en el Parlamento Europeo, verán las decisiones que tome su parlamento nacional sobre los acuerdos del brexit. Se confía en que antes del día 2 de julio, cuando se conforme la Eurocámara, los británicos hayan alcanzado un acuerdo de salida con la UE y que el 31 de octubre se formalice la salida, pero habrá que esperar a ver cómo se van resolviendo todos estos pasos.

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Las dificultades del “Brexit”

Ayer el Consejo Europeo, que reúne a los jefes de estado o gobierno de los 27 (aún 28, contando con Reino Unido) decidió, tras largas deliberaciones, conceder una prórroga al Reino Unido acerca del “brexit”.

El próximo día 29 de marzo era la fecha fijada para la salida, pero al no haber aceptado el Parlamento británico los términos del acuerdo de salida que la primera ministra británica fijó con Bruselas, esa fecha sólo serviría para que Reino Unido abandonara la UE sin acuerdo.

La prórroga concedida, no obstante, no es sin condiciones. Los veintisiete, han fijado una nueva fecha, la del 22 de mayo, justo antes de las elecciones al Parlamento Europeo. Pero Bruselas además no está dispuesta a renegociar el tratado de salida, con lo que el Parlamento británico tendrá que aprobar el acuerdo negociado por las dos partes.

Parece poco probable que los parlamentarios británicos vayan a aprobar ahora el acuerdo (la próxima semana debería volver a votarse) así que, si los británicos quieren una prórroga más larga del 22 de mayo, deberían decirlo antes del 12 de abril (fecha límite en Reino Unido para convocar las elecciones al Parlamento europeo), y además, argumentar las razones para la prórroga y participar en las elecciones europeas de finales de mayo.

La primera ministra británica tuvo que aceptar las condiciones impuestas, pese a que ella hubiera preferido una prórroga de tres meses, hasta el 30 de junio. Pero entre medio se encuentra la celebración de las elecciones europeas. Si Reino Unido quiere retrasar hasta finales de junio su salida de la UE, debe participar en las elecciones europeas, algo que Reino Unido ya daba por hecho que no participaría.

Esta última opción que es la que contenta a los más pragmáticos europeístas, por cuanto supone tomar un periodo de reflexión más largo y en el que cabría la posibilidad de que un segundo referéndum tuviera lugar.

De hecho, poco después de que la primera ministra británica culpara en un discurso televisado a los parlamentarios británicos por la situación en que se encuentra su país, la web del parlamento británico recogió más de dos millones de peticiones de cancelación del brexit y para mañana sábado, hay convocada una manifestación demandando un segundo referéndum.

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Incertidumbre con el “brexit”

El Parlamento británico votó ayer en contra del plan acordado entre Bruselas y el gobierno de Theresa May para que el Reino Unido abandone la Unión Europea. La fecha del 29 de marzo, fijada para que el abandono fuese efectivo, parece que va a llegar sin que la situación esté clara.

Hoy mismo el Parlamento británico votará si el “brexit” se va a efectuar en esa fecha sin haberse aprobado algún acuerdo con Bruselas, una posibilidad que los analistas consideran poco probable porque abocaría al Reino Unido a una situación incontrolada. Si esto se rechaza, mañana los diputados habrán de votar de nuevo sobre la solicitud a Bruselas de una prórroga sobre la fecha de salida.

Bruselas, es de suponer, aunque con cierto hartazgo ya, brindará esa nueva oportunidad al Reino Unido, pero resulta bastante incierto pronosticar la duración de esa prórroga, entre otras cosas por la cercanía de las elecciones europeas de finales de mayo. Se daba por hecho que para esa fecha de las elecciones, Reino Unido ya habría abandonado la UE y por tanto no tendría representación política en ella. De hecho sus escaños en el Parlamento Europeo se suprimían en cierto número, otros se reservaban para futuras ampliaciones y otros se repartían entre los países miembros. A España le hubiera correspondido cinco escaños más

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Donald Tusk, lamentó el resultado de la votación del Parlamento británico, advirtió de que la UE no iba a hacer más concesiones al Reino Unido y en cuanto a la solicitud de la prórroga comentó que la petición deberá contar con unos argumentos “creíbles”, entre los que se comentó la posibilidad de celebrar un segundo referéndum.

La solicitud de la prórroga es la opción que parece más probable, pero para ello debe contarse con el visto bueno de todos los países miembros, unas decisiones que llevan su tiempo.

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Un acuerdo sobre el “brexit” en el horizonte

A cinco meses de la fecha en que el “brexit” se haga efectivo, parece que un principio de acuerdo está próximo.

Ayer, la primera ministra británica, Theresa May se reunió con su gobierno para debatir sobre el preacuerdo. La disposición de su gobierno a respaldarlo fue la primera buena noticia que recibe May desde hace un tiempo, criticada desde varios frentes, aunque la presentación del acuerdo en el Parlamento y su votación, será el momento decisivo, pues los euroescépticos darán su opinión y su voto, y tampoco parece que otras fuerzas políticas del parlamento tengan muy claras sus políticas respecto al “brexit”

El documento borrador del acuerdo posee cerca de 600 páginas, con lo que es pronto para conocer todos los detalles incluidos en él, y por el momento, todos son tímidas reacciones antes de conocerlos en profundidad. Algunas cuestiones polémicas sí parecen haberse resuelto en el acuerdo: la posibilidad de extender el periodo de transición (anteriormente fijada hasta diciembre de 2020), respetar una frontera permeable entre las dos Irlandas, y el respeto hacia los derechos de los ciudadanos de la Unión Europea residentes en Reino Unido y de los británicos residentes en la UE. Tema aparte será la cuestión de Gibraltar, en el cuál los dos países afectados, España y Reino Unido, tendrán que sentarse a negociar.

Por su parte, la Unión Europea parece también satisfecha de que un inicio de acuerdo se haya resuelto. Aunque la satisfacción sólo ha sido mostrada por los dirigentes, no por los países miembros, a falta de conocer los detalles del acuerdo. El presidente del Consejo, Donald Tusk, ha convocado al resto de los 27 países miembros para el próximo día 25 de noviembre para analizar y debatir el borrador.

Por lo tanto, aunque evidentemente existe satisfacción porque parece que se ha dado un salto adelante en la negociación que parecía atascada, todavía quedan muchas cosas por resolver, y sobre todo, muchos participantes que tendrán que dar el visto bueno a lo inicialmente acordado. El hecho de que el borrador recoja la posibilidad de extender el periodo de aplicación del brexit, más allá de diciembre de 2020, muestra que quedan bastantes aspectos por definir.

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A seis meses del “brexit” todavía quedan muchas cosas pendientes de negociar

El 29 de marzo de 2019, Reino Unido abandonará la Unión Europea y todavía es una incógnita las consecuencias que el abandono va a provocar. El pasado mes de agosto los titulares de las noticias hablaban de que el gobierno británico estaba preparando a sus ciudadanos para afrontar un “brexit duro”, entendiendo con ello que no iba a existir un acuerdo pactado entre las dos partes.

El problema de que las negociaciones no vayan encontrando una solución se debe sobre todo a cuestiones políticas internas de Reino Unido. Podría decirse que hay una gran división entre los británicos (como se mostró en el propio referéndum, en que los partidarios del Sí fueron un 52%y los del No un 48 %. Aunque muchos pro-europeos quieren un nuevo referéndum, esa opción parece ya descartada con el argumento de hacer caso al resultado de la consulta. Pero decididos ya a abandonar la Unión, la división nace de los partidarios de romper con la Unión Europea y los partidarios de guardar una profunda relación con ella.

Entre estos últimos está la Primera Ministra, Theresa May, que ya está advirtiendo a sus correligionarios de su partido que es o adoptar el plan Chequers, propuesto por ella, o lanzarse al abismo con todas sus consecuencias.

Parece razonable pensar que finalmente se adoptará el acuerdo porque cada vez son más las voces que están advirtiendo del peligro que supone el abandono de la UE sin acuerdos previos.

A esas voces se unió ayer la de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien advirtió que con un acuerdo, se produciría una caída de la libra esterlina y un aumento de los intereses de la deuda, pero que aún habría un cierto crecimiento. En caso de terminar la relación sin acuerdo, la situación sería mucho peor.

El plan presentado por May (llamado “plan de Chequers” por haberse fraguado en esa población, lugar de veraneo de la primera ministra) expone crear un área de libre comercio entre los países miembros de la UE y el Reino Unido. También plantea que no exista una frontera entre Irlanda y el Ulster.

Sin embargo, hay opositores a este plan pues consideran que permanecer en la esfera económica y comercial de la UE no es cumplir con el resultado del referéndum.

Y la cuestión es que el acuerdo, o lo que sea que se vaya a alcanzar, debe tener el visto bueno del Parlamento británico.

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Londres y Bruselas aceleran las conversaciones sobre el “brexit”

La fecha para la salida del Reino Unido de la Unión Europea se va acercando (el 29 de marzo del próximo año) y las negociaciones entre Londres y Bruselas todavía no han llegado a acuerdos formales, con lo que ambas partes tienen que acelerar en el proceso de las conversaciones. Se habla de tener acuerdos formales para finales del próximo octubre o principios de noviembre, de manera que cuando llegue la fecha del 29 de marzo, la salida del Reino Unido se haga de la manera más ordenada posible.

Hay algunos aspectos, como la seguridad o la política de Defensa en los que no hay ninguna duda y existirá una cooperación clara. Pero hay otros aspectos, como la frontera norirlandesa, el acuerdo de retirada y la declaración política de la futura relación que deben definirse claramente.

A pesar de las supuestas buenas intenciones, ayer el gobierno británico publicó una serie de avisos que los ciudadanos británicos habrían de tener en cuenta si al final ambas partes no llegasen a un acuerdo en todos los aspectos.

Algunos de estos avisos hacen referencia a restricciones bancarias que podrían tener los británicos residentes en la UE y que podría llevarles a perder el acceso a sus cuentas bancarias, debido a que los bancos ingleses ya no accederían al sistema de pagos de la UE. El pago con tarjetas de crédito en la UE por parte de los británicos también les resultaría más caro. Peor parados saldrían los pensionistas británicos residentes en la UE, pues podrían perder la capacidad de acceder a servicios de préstamo o depósitos, así como contratos de seguros.

Por otro lado, se avisa a las empresas de que, en caso de no existir acuerdo, la entrada y salida de bienes procedentes o con destino a la UE, deberían pasar una declaración aduanera y posibles tarifas. Como un aspecto derivado de esta cuestión el servicio sanitario británico podría afrontar un problema de abastecimiento de medicinas.

Claro que para evitar la vergüenza, la publicación del gobierno británico afirma que también pueden existir condiciones beneficiosas en el caso de no haber acuerdo con la UE, como por ejemplo, tener el pleno control de sus leyes y regulaciones, rebajar tarifas aduaneras o llegar a acuerdos comerciales competitivos.

No obstante, insiste en que se tratará de llegar a acuerdos que no interrumpan la normal relación que ha existido entre ambas partes.

Por su parte, el representante de la UE, afirma que si no se llegan a acuerdos no es tanto por la parte comunitaria, sino por la complejidad que supone la pertenencia (en este caso, lo contrario, la salida) a una organización que posee sus normas, leyes, jurisdicciones, etc que hay que respetar y, según sus propias palabras: “El Reino Unido conoce muy bien porque también la ha construido”

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