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Las relaciones comerciales entre la Unión Europea y China: la Nueva Ruta de la Seda

Que China se ha convertido en una potencia económica es una cuestión que nadie duda y en momentos cambiantes en que el comercio mundial parece encogerse, los líderes chinos han lanzado una ofensiva comercial sin precedentes a la que han venido denominando como la Nueva Ruta de la Seda.

Para ello, la semana pasada se celebró en Beijing el segundo foro (el primero tuvo lugar en 2017) sobre el proyecto por ellos denominado la Nueva Ruta de la Seda, que reunió a más de 150 representantes de diferentes países.

La idea del proyecto es reforzar la cooperación internacional en diferentes aspectos, aunque obviamente, el aspecto económico y comercial es el fundamental. El ambicioso proyecto pretende extenderse hacia todos los continentes: Eurasia, África, Iberoamérica, y Oceanía.

El plan que propone China es el de crear infraestructuras de transporte que permitan unas mejores conexiones internacionales. El proyecto se refiere a la construcción de líneas ferroviarias, mejoras de instalaciones portuarias, carreteras, etc que faciliten el intercambio. Para ello, China está dispuesta a poner sobre la mesa el dinero necesario en forma de créditos, lo que a más de uno le hace plantearse si no será una forma de endeudar excesivamente a países con menos recursos, deuda que ataría a esos países con los intereses chinos.

Salvar la reticencia de algunos de los países, fue la misión que el presidente chino, Xi Jinping, trató de conseguir en su discurso del pasado 26 de abril asegurando que la cooperación entre las naciones se basará en los principios de mercado y será ecológica, sostenible y transparente.

Sin embargo las reticencias continúan. Estados Unidos ve el proyecto como una expansión del área de influencia china; Japón y Corea del Sur ven peligrar sus áreas de influencia comercial y la Unión Europea quiere ver la evolución del proyecto antes de tomar una decisión conjunta. Sin embargo, Italia así como varios países orientales de la UE (las repúblicas bálticas, Hungría, Polonia), Grecia y Portugal se han adelantado a esta decisión, y han firmado o firmarán con China acuerdos de cooperación.

Desde Bruselas se ve con preocupación esta “independencia” que han asumido algunos de los países miembros y les recuerda a estos que deben atenerse a las normas comunitarias en todos los acuerdos que firmen. Resulta evidente que la necesidad de inversiones en los países menos desarrollados en asuntos tan importantes como las infraestructuras es el motivo principal para la firma de los acuerdos.

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Un acuerdo sobre el “brexit” en el horizonte

A cinco meses de la fecha en que el “brexit” se haga efectivo, parece que un principio de acuerdo está próximo.

Ayer, la primera ministra británica, Theresa May se reunió con su gobierno para debatir sobre el preacuerdo. La disposición de su gobierno a respaldarlo fue la primera buena noticia que recibe May desde hace un tiempo, criticada desde varios frentes, aunque la presentación del acuerdo en el Parlamento y su votación, será el momento decisivo, pues los euroescépticos darán su opinión y su voto, y tampoco parece que otras fuerzas políticas del parlamento tengan muy claras sus políticas respecto al “brexit”

El documento borrador del acuerdo posee cerca de 600 páginas, con lo que es pronto para conocer todos los detalles incluidos en él, y por el momento, todos son tímidas reacciones antes de conocerlos en profundidad. Algunas cuestiones polémicas sí parecen haberse resuelto en el acuerdo: la posibilidad de extender el periodo de transición (anteriormente fijada hasta diciembre de 2020), respetar una frontera permeable entre las dos Irlandas, y el respeto hacia los derechos de los ciudadanos de la Unión Europea residentes en Reino Unido y de los británicos residentes en la UE. Tema aparte será la cuestión de Gibraltar, en el cuál los dos países afectados, España y Reino Unido, tendrán que sentarse a negociar.

Por su parte, la Unión Europea parece también satisfecha de que un inicio de acuerdo se haya resuelto. Aunque la satisfacción sólo ha sido mostrada por los dirigentes, no por los países miembros, a falta de conocer los detalles del acuerdo. El presidente del Consejo, Donald Tusk, ha convocado al resto de los 27 países miembros para el próximo día 25 de noviembre para analizar y debatir el borrador.

Por lo tanto, aunque evidentemente existe satisfacción porque parece que se ha dado un salto adelante en la negociación que parecía atascada, todavía quedan muchas cosas por resolver, y sobre todo, muchos participantes que tendrán que dar el visto bueno a lo inicialmente acordado. El hecho de que el borrador recoja la posibilidad de extender el periodo de aplicación del brexit, más allá de diciembre de 2020, muestra que quedan bastantes aspectos por definir.

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A seis meses del “brexit” todavía quedan muchas cosas pendientes de negociar

El 29 de marzo de 2019, Reino Unido abandonará la Unión Europea y todavía es una incógnita las consecuencias que el abandono va a provocar. El pasado mes de agosto los titulares de las noticias hablaban de que el gobierno británico estaba preparando a sus ciudadanos para afrontar un “brexit duro”, entendiendo con ello que no iba a existir un acuerdo pactado entre las dos partes.

El problema de que las negociaciones no vayan encontrando una solución se debe sobre todo a cuestiones políticas internas de Reino Unido. Podría decirse que hay una gran división entre los británicos (como se mostró en el propio referéndum, en que los partidarios del Sí fueron un 52%y los del No un 48 %. Aunque muchos pro-europeos quieren un nuevo referéndum, esa opción parece ya descartada con el argumento de hacer caso al resultado de la consulta. Pero decididos ya a abandonar la Unión, la división nace de los partidarios de romper con la Unión Europea y los partidarios de guardar una profunda relación con ella.

Entre estos últimos está la Primera Ministra, Theresa May, que ya está advirtiendo a sus correligionarios de su partido que es o adoptar el plan Chequers, propuesto por ella, o lanzarse al abismo con todas sus consecuencias.

Parece razonable pensar que finalmente se adoptará el acuerdo porque cada vez son más las voces que están advirtiendo del peligro que supone el abandono de la UE sin acuerdos previos.

A esas voces se unió ayer la de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien advirtió que con un acuerdo, se produciría una caída de la libra esterlina y un aumento de los intereses de la deuda, pero que aún habría un cierto crecimiento. En caso de terminar la relación sin acuerdo, la situación sería mucho peor.

El plan presentado por May (llamado “plan de Chequers” por haberse fraguado en esa población, lugar de veraneo de la primera ministra) expone crear un área de libre comercio entre los países miembros de la UE y el Reino Unido. También plantea que no exista una frontera entre Irlanda y el Ulster.

Sin embargo, hay opositores a este plan pues consideran que permanecer en la esfera económica y comercial de la UE no es cumplir con el resultado del referéndum.

Y la cuestión es que el acuerdo, o lo que sea que se vaya a alcanzar, debe tener el visto bueno del Parlamento británico.

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Londres y Bruselas aceleran las conversaciones sobre el “brexit”

La fecha para la salida del Reino Unido de la Unión Europea se va acercando (el 29 de marzo del próximo año) y las negociaciones entre Londres y Bruselas todavía no han llegado a acuerdos formales, con lo que ambas partes tienen que acelerar en el proceso de las conversaciones. Se habla de tener acuerdos formales para finales del próximo octubre o principios de noviembre, de manera que cuando llegue la fecha del 29 de marzo, la salida del Reino Unido se haga de la manera más ordenada posible.

Hay algunos aspectos, como la seguridad o la política de Defensa en los que no hay ninguna duda y existirá una cooperación clara. Pero hay otros aspectos, como la frontera norirlandesa, el acuerdo de retirada y la declaración política de la futura relación que deben definirse claramente.

A pesar de las supuestas buenas intenciones, ayer el gobierno británico publicó una serie de avisos que los ciudadanos británicos habrían de tener en cuenta si al final ambas partes no llegasen a un acuerdo en todos los aspectos.

Algunos de estos avisos hacen referencia a restricciones bancarias que podrían tener los británicos residentes en la UE y que podría llevarles a perder el acceso a sus cuentas bancarias, debido a que los bancos ingleses ya no accederían al sistema de pagos de la UE. El pago con tarjetas de crédito en la UE por parte de los británicos también les resultaría más caro. Peor parados saldrían los pensionistas británicos residentes en la UE, pues podrían perder la capacidad de acceder a servicios de préstamo o depósitos, así como contratos de seguros.

Por otro lado, se avisa a las empresas de que, en caso de no existir acuerdo, la entrada y salida de bienes procedentes o con destino a la UE, deberían pasar una declaración aduanera y posibles tarifas. Como un aspecto derivado de esta cuestión el servicio sanitario británico podría afrontar un problema de abastecimiento de medicinas.

Claro que para evitar la vergüenza, la publicación del gobierno británico afirma que también pueden existir condiciones beneficiosas en el caso de no haber acuerdo con la UE, como por ejemplo, tener el pleno control de sus leyes y regulaciones, rebajar tarifas aduaneras o llegar a acuerdos comerciales competitivos.

No obstante, insiste en que se tratará de llegar a acuerdos que no interrumpan la normal relación que ha existido entre ambas partes.

Por su parte, el representante de la UE, afirma que si no se llegan a acuerdos no es tanto por la parte comunitaria, sino por la complejidad que supone la pertenencia (en este caso, lo contrario, la salida) a una organización que posee sus normas, leyes, jurisdicciones, etc que hay que respetar y, según sus propias palabras: “El Reino Unido conoce muy bien porque también la ha construido”

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La fecha para la salida del Reino Unido de la Unión Europea se va acercando (el 29 de marzo del próximo año) y las negociaciones entre Londres y Bruselas todavía no han llegado a acuerdos formales, con lo que ambas partes tienen que acelerar en el proceso de las conversaciones. Se habla de tener acuerdos formales para finales del próximo octubre o principios de noviembre, de manera que cuando llegue la fecha del 29 de marzo, la salida del Reino Unido se haga de la manera más ordenada posible.

Hay algunos aspectos, como la seguridad o la política de Defensa en los que no hay ninguna duda y existirá una cooperación clara. Pero hay otros aspectos, como la frontera norirlandesa, el acuerdo de retirada y la declaración política de la futura relación que deben definirse claramente.

A pesar de las supuestas buenas intenciones, ayer el gobierno británico publicó una serie de avisos que los ciudadanos británicos habrían de tener en cuenta si al final ambas partes no llegasen a un acuerdo en todos los aspectos.

Algunos de estos avisos hacen referencia a restricciones bancarias que podrían tener los británicos residentes en la UE y que podría llevarles a perder el acceso a sus cuentas bancarias, debido a que los bancos ingleses ya no accederían al sistema de pagos de la UE. El pago con tarjetas de crédito en la UE por parte de los británicos también les resultaría más caro. Peor parados saldrían los pensionistas británicos residentes en la UE, pues podrían perder la capacidad de acceder a servicios de préstamo o depósitos, así como contratos de seguros.

Por otro lado, se avisa a las empresas de que, en caso de no existir acuerdo, la entrada y salida de bienes procedentes o con destino a la UE, deberían pasar una declaración aduanera y posibles tarifas. Como un aspecto derivado de esta cuestión el servicio sanitario británico podría afrontar un problema de abastecimiento de medicinas.

Claro que para evitar la vergüenza, la publicación del gobierno británico afirma que también pueden existir condiciones beneficiosas en el caso de no haber acuerdo con la UE, como por ejemplo, tener el pleno control de sus leyes y regulaciones, rebajar tarifas aduaneras o llegar a acuerdos comerciales competitivos.

No obstante, insiste en que se tratará de llegar a acuerdos que no interrumpan la normal relación que ha existido entre ambas partes.

Por su parte, el representante de la UE, afirma que si no se llegan a acuerdos no es tanto por la parte comunitaria, sino por la complejidad que supone la pertenencia (en este caso, lo contrario, la salida) a una organización que posee sus normas, leyes, jurisdicciones, etc que hay que respetar y, según sus propias palabras: “El Reino Unido conoce muy bien porque también la ha construido”

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Nueva cumbre entre la India y la Unión Europea

La pasada semana se celebró la decimocuarta cumbre entre India y la Unión Europea. Se trata de la cumbre que reúne a las dos democracias más pobladas del planeta.

Como resultado de ella, se emitió un comunicado conjunto aludiendo a los compromisos que se han alcanzado entre ambas instituciones: temas relacionados con el terrorismo, además de buena parte de materias que tienen que ver con el desarrollo sostenible: el uso de energías limpias, el cambio climático y la urbanización inteligente.

El presidente de la Comisión Europea, Juncker, que junto con el presidente del Consejo, Tusk, y la Alta representante, Mogherini, representaron a la UE en la cumbre, señaló que la relación entre India y la Unión Europea es una relación normal y fluida pues comparten varias cosas en común: ser las democracias más pobladas, tener unas economías de gran relevancia mundial y compartir valores de la libertad y democracia.

El siguiente paso a dar entre ambas uniones es la celebración de un acuerdo de libre comercio, del que comenzará a hablarse en noviembre para iniciar los pasos.

La UE es el mayor importador de productos indios, mientras que para la UE, India ocupa el noveno puesto como socio comercial.

India acogió un plan de inversiones de países de la UE el pasado julio, a través del Mecanismo de Fomento de la Inversión, y a través del cual, las empresas europeas que pretendan invertir en India pueden gozar de una serie de orientaciones de tipo administrativo.

En cuanto a los aspectos ambientales, tanto la UE como India firmaron el Acuerdo de París, por lo que ambas están en consonancia con la preocupación por el medio ambiente. Sin embargo, la cumbre ha mostrado que ambas uniones quieren dar un impulso aún mayor a la eficiencia de los recursos, especialmente en el uso del agua. Para ello, así como para tratar la mejora en otros ámbitos de la salud, el medio ambiente, o la energía, han surgido programas cooperativos de investigación entre la Comisión Europea y el Consejo de Investigación en Ingeniería y Ciencias de la India.

Además el Vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones ha confirmado el mayor préstamo jamás concedido a la India: un préstamo de 500 millones para financiar la construcción de una nueva línea y nuevos trenes en el metro de Bangalore, favoreciendo así el transporte sostenible.

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La Unión Europea y China intercambiarán jóvenes agricultores

Hace unos días la Alta representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, visitó China para ir preparando la cumbre bilateral que ambas instituciones celebrarán en Bruselas durante el mes de Junio próximo. La representante de la Unión destacó que las relaciones bilaterales entre Europa y China nunca han sido tan importantes como ahora. Dada la serie de problemas que presenta el mundo contemporáneo, la cooperación entre dos entidades con tanto peso en el orden mundial  resulta fundamental.

Mogherini conversó con el Consejero de Estado chino, Yang Jiechi, sobre asuntos de política internacional: Corea del Norte, el problema sirio y afgano, la cuestión de Libia, etc. Ambos representantes están de acuerdo en que, para su resolución, han de imponerse medidas internacionales que faciliten el diálogo, la ayuda humanitaria y la reconstrucción. En otro orden de cosas, los asuntos globales relacionados con el medio ambiente, y en concreto el Pacto de París sobre cambio climático o la defensa de la libertad de comercio, fueron aspectos en los cuales, ambos representantes se mostraron muy de acuerdo.

Desde hace pocos años y tras los cambios experimentados en China, la Unión Europea y el gigante asiático comparten unos proyectos conjuntos para la ayuda al desarrollo, que también sea exportable a terceros países.

Uno de estos proyectos a desarrollar, será el posible intercambio de jóvenes agricultores. El fin que se persigue es el de tratar de dotar a los jóvenes de convincentes argumentos para que dediquen sus vidas a la agricultura, en un momento en el que las formas de vida tradicionales resultan estar muy en entredicho entre un creciente número de jóvenes. El problema de la despoblación rural es un problema grave que, por desgracia, en España conocemos bien. Las zonas rurales pierden su atractivo y vitalidad y para ello es necesario que el sector agrícola se modernice y se haga más competitivo.

El proyecto conjunto entre la UE y China pretende que se fomente el intercambio de conocimientos en el campo agrícola y la búsqueda de soluciones a problemas similares. El intercambio supondrá la visita a granjas donde se practique la innovación, empresas y centros donde se haga investigación, etc.

El comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Paul Hogan, en la ceremonia de presentación de este proyecto, ha dicho:

“Tanto en Europa como en China, y de hecho en todo el mundo, necesitamos impulsar la siguiente generación de agricultores jóvenes y emprendedores rurales para crear un sector adecuado al siglo XXI”.

El programa, financiado por ambas partes, tiene como objetivo prioritario desarrollar la agricultura ecológica a través de prácticas medioambientales.

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